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lunes, 16 de febrero de 2015

EL DECAMERÓN de Boccaccio


    El Decamerón

    Escrito por Giovanni Boccaccio entre 1351 y 1353 consta de cien cuentos repartidos en diez jornadas. Junto a Dante (Divina Comedia) y Petrarca (Cancionero) está considerado el precursor del Renacimiento.

  Personajes: Siete chicas (Pampinea, Fiammetta, Filomena, Emilia, Laureta, Neifile, y Elissa) y tres chicos (Panfilo, Filostrato, y Dioneo).

  FICHA:

  Editorial:   Cátedra
  Formato:    Tapa Blanda
  Año:           2007
  Páginas:     1168
  Precio:       24,60 euros
  Traductor:  María Hernández Esteban 

  Antes que nada me gustaría hacer una reflexión sobre la importancia que tiene esta obra en la historia de la literatura.Para ello partamos de la ya manida discusión sobre si la Edad Media es un periodo oscuro de nuestra historia o no.

   En mi opinión  la Edad Media es sin duda el periodo más oscuro de la historia europea y por varios motivos (y por ello "El Decamerón" aparece como un islote en medio del océano): vayamos por partes. Se abandonan las ciudades con la caída de Roma, y estas no renacerán hasta bien entrado el siglo XIII. En prácticamente toda Europa predomina el feudalismo que convierte al 98% de la población en siervos (libres en la teoría y esclavos en la práctica) y que viven en unas condiciones pésimas trabajando las tierras del señor feudal y teniendo una carga impositiva tal que apenas les quedaba algo para subsistir lo que provocaba una pésima alimentación y por tanto un aumento exponencial en las posibilidades de contraer enfermedades lo que suponía que la esperanza de vida rondaba los treinta años (hoy en día en España es de 81).
  Ese 98% de la población era analfabeta por lo que el acceso a la cultura estaba en manos de la Iglesia y por tanto era exclusiva de los clérigos y de algunos nobles (normalmente los segundones) de ahí que buena parte de la literatura medieval fuese realizada por clérigos (en España Gonzalo de Berceo, Arcipreste de Hita; en Francia Chrétien de Troyes) o nobles ( como el Marqués de Santillana, o Chaucer en Inglaterra).

  A este hecho le podemos sumar las continuas guerras ("Reconquista" en Al-Andalus, "Guerra de los Cien Años" y "Guerra de las Dos Rosas" en Inglaterra y Francia la primera y solo en Inglaterra la segunda y un largo etc) que diezmaron a la población no solo por su alta tasa de mortalidad sino también por las repercusiones indirectas que éstas tenían (quema de campos de labranzas, campesinos que morían por lo que quedaban sin labrar las tierras señoriales y comunales... que provocaban un descenso de la producción, hambrunas y crisis de subsistencias); y aún no hemos hablado de las epidemias (la epidemia de peste de 1348 que describe Boccaccio provocó la muerte de más de un tercio de la población europea del momento; y nosotros estamos asustados hoy en día porque alguien se contagie de ébola. Para que nos hagamos una idea el ébola debería provocar en Europa la muerte de unos 250 millones de personas para que se equiparase a la Peste Negra de 1348) que no se ciñen en exclusiva a la más famosa de 1348.

¿Y qué decimos de la Inquisición? Hasta hace poco gracias a la historiografía anglosajona y francesa se afirmaba que la Inquisición española (fundada como tal por los Reyes Católicos) fue lo peor de lo peor; y todo porque se trataba de dañar la imagen de un estado que a lo largo del Antiguo Régimen había sido la gran potencia mundial de manera que basándose en escritos de Bartolomé de las Casas, o Antonio Pérez (secretario de Felipe II) se creó la llamada "Leyenda Negra" española. Pues bien lo cierto es que la Inquisición no fue un invento tardío de los castellanos sino de la propia Iglesia Medieval que la utilizó para luchar contra las herejías que se estaban desarrollando primero en Francia (cátaros), Inglaterra ( lolardos) o Centro de Europa (husitas); a esto habría que sumarle los tribunales civiles creados en Inglaterra y Alemania que se encargaban de perseguir y quemar a brujas en tal número que superaron con creces los asesinatos de la Inquisición española.

¿Es cierto que todo no era oscurantismo? Claro que si, había algunos territorios a los que estos problemas afectaron en menor medida y estos se encontraban en el norte de Italia (Venecia, Florencia, Milán...), en Flandes y en la Al-Andalus musulmana pero esto fue gracias sobre todo a que en estos territorios por unos motivos u otros el feudalismo no triunfó de pleno por lo que las ciudades siguieron siendo las vertebradoras de la cultura (en Bolonia se crea la primera universidad); pero no es menos cierto que no debemos confundir al leer "El Decamerón" el concepto de la Edad Media. El terror al infierno, a la muerte, el analfabetismo, el control de la cultura por parte de los privilegiados, las enfermedades y la guerra son lo queramos o no las auténticas características que describen a este periodo.

  Si a la hora de leer la obra tenemos en cuenta el contexto en el que se escribe, apreciaremos aún mejor la importancia que tuvo la concepción de ésta en un momento clave de la historia de Europa; ante tanto oscurantismo surgen unas narraciones donde desborda la alegría de vivir, donde se crítica a la sociedad (básicamente al clero) y donde parece que lo que se defiende por fin es el famoso lema de "Carpe diem" tan importante en el Renacimiento. Es por ello que tanto Boccaccio, como Dante y Petrarca son considerados los padres del Renacimiento italiano que unos 50 años después iba a surgir.

  En cuanto a la obra se inicia con un prólogo que sirve a Boccaccio para contextualizar la obra. Me encanta la manera que tiene de describir las consecuencias que la epidemia de peste negra tuvo para el ser humano (tengamos en cuenta que "El Decamerón" se escribió tan solo tres años después de que se iniciara la epidemia). Ante el miedo a la muerte el ser humano se vio ante la tesitura de elegir entre "vivir la vida" a tope o rezar y recogerse interiormente para llegado el caso alcanzar el Paraíso.


  En cuanto a las historias desde el principio es evidente que pretende atizar fuerte y duro a todos (comerciantes e Iglesia básicamente). De la nobleza se olvida algo pero no por gusto sino porque como ya sabemos ésta apenas tenía importancia en la península italiana y nada tenia que ver su situación con la nobleza francesa, española, inglesa o germana.
  En algunas historias describe la conversión de judíos a la "religión verdadera" posiblemente para tranquilizar a una Iglesia que podría mandar a la hoguera un libro en el que tanta crítica se le hacía.

  A medida que avanzamos en la lectura percibimos que el autor pasa a centrarse en aspectos más mundanos, por ejemplo es curioso la importancia que concede Boccaccio a  la promiscuidad existente en la época.  Este hecho no me sorprendería si fueran las narradoras de los cuentos quienes lo hicieran pues sería lógico que ante el miedo a la muerte -epidemia de peste negra por delante- el ser humano tienda a intentar reproducirse para mantener la especie -a parte del gozo que el hecho conlleva-; pero claro lo extraño es que son otras damas las que están deseosas de sexo... ¿no se tratarán de indirectas a los tres chicos que las acompañan para que "espabilen" un poco?


  Transcurren las jornadas y las chicas se van soltando en sus historias y cada vez son éstas más eróticas. Sin embargo no tenemos que perder de vista la carga crítica que tienen algunas de ellas, en ese sentido la séptima me parece insuperable: Tedaldo describe con dureza los pecados de la Iglesia de la época dedicándole a ello dos o tres páginas, algo inaudito para la época.


 A partir de la cuarta jornada asistimos a un cambio Boccaccio continúa escribiendo sobre el amor pero en esta ocasión éste suele finalizar en tragedia. Algunos relatos recuerdan a la Comedia del Arte que se desarrolló en Italia a partir del siglo XVI, en la que está claro que influyó de manera definitiva de la misma forma que ésta influiría posteriormente en Shakespeare a la hora de escribir "Romeo y Julieta", por lo que de una manera indirecta podríamos decir que Shakespeare bebió de la fuente de  estos relatos de Boccaccio.


  Ya en la sexta jornada destaca la última narración que es una ácida crítica al mundo de las reliquias y que tantos quebraderos de cabeza daría a partir de 1517 a la Iglesia Católica en la persona del reformador Lutero (que las criticó, al igual que las indulgencias y otros muchos aspectos de la Iglesia de la época).

  El tema de la séptima jornada es escabroso: el mundo de los cuernos y no, no estamos hablando de los toros. Sin duda es la más entretenida de todas. 

  Mi opinión: una obra entretenida pero cuya lectura se termina haciendo pesada. Hay que tomarla como una carrera de resistencia, leyéndola poco a poco se disfruta mucho más... 
  En muchas ocasiones recuerda a "Las Mil y Una Noches" de la que seguro se inspiró (he leído en alguna parte que la ampliación a estos cuentos en la que Sherezade es protagonista se realizó en el siglo XIV, justo cuando escribe Boccaccio su obra).

  Lo que menos me ha gustado ha sido el cierre de la novela. Esperaba que la finalizara describiendo  la vuelta a Florencia de los protagonistas y que nos mostrara el modo en el que se encuentra la ciudad tras los 15 días que han pasado fuera mientras la Peste seguía aniquilando a la población.

   De imprescindible lectura.


  FILMOGRAFÍA:

  Dirigida por Pier Paolo Pasolini en 1971 con Franco Citti, Ninetto Davoli, Ángela Luce; se centra en los cuentos más eróticos de los narrados en la obra.

  Obtuvo el Oso de Plata en el Festival de Berlín en 1971 y el Premio Especial del Jurado.




lunes, 27 de octubre de 2014

MARCOVALDO de Italo Calvino

  Marcovaldo

  Publicado en 1963 en la editorial turinesa Einaudi, el libro se compone de veinte relatos dedicado cada uno de ellos a una estación completándose el ciclo en cinco ocasiones. En común tienen al protagonista un peón llamado Marcovaldo.

  Personajes: Marcovaldo

  FICHA:

  Editorial:       Libros del Zorro Rojo
  Formato:       Tapa Dura
  Año:              2013
  Páginas:         187
  Precio:           24,90 euros
  Traductor:      Juan Ramón Masoliver
  Ilustraciones:  Alessandro Sanna

  Nostalgia es lo que siente una persona adulta cuando lee estos cuentos de Italo Calvino y es que la gran virtud del escritor italiano es devolvernos durante unos instantes aquella inocencia que nos embargaba cuando eramos unos niños. Unos niños que por muy mal que nos fueran las cosas (no nos supiéramos la lección en la escuela, perdiéramos el partido de fútbol que jugábamos en el recreo de clase...) no perdía la sonrisa ni las ganas de que llegara el día siguiente para resarcirse de lo ocurrido el día anterior.
  Marcovaldo es el personaje que encarna estos sentimientos; nos encontramos ante una persona  entrañable no solo por su forma de actuar sino que también por su forma de ser; y aún cuando todo le salga mal o viva en la pobreza nunca agachará la cabeza; Marcovaldo no hará eso, se limitará a mirar al futuro con ese optimismo con el que solo los ojos de una persona sencilla e inocente se atreve a hacerlo.

  La personalidad de Marcovaldo se va fraguando desde los primeros cuentos (son veinte los que conforman la obra estructurándose en cinco ciclos formados cada uno de ellos por las estaciones (primavera, verano, otoño e invierno). Estos cuentos son construidos por Calvino a modo de fábulas de manera que al final de cada uno de ellos el lector puede sacar alguna conclusión de lo sucedido a nuestro protagonista.

  A medida que avanzamos en la lectura parece que nos adentramos en la historia de una película italiana en blanco y negro de los años cincuenta. La posguerra fue un periodo en el que en Italia las familias pasaron hambre acentuándose el hecho al tener nuestro protagonista una familia numerosa a la que mantener. Estos hijos en algunos cuentos se convierten en coprotagonistas como aquél en el que Marcovaldo los lleva a la montaña, o aquel otro en el que se dedican a coger de los buzones las propagandas de los detergentes para después venderlas y ayudar a la subsistencia familiar.

  Por supuesto que parece que Marcovaldo es el típico personaje perdedor al que casi todo lo que puede salirle mal acaba ocurriéndole, pero Calvino sabe jugar perfectamente con los sentimientos no solo de los personajes sino que también con los de los lectores y de vez en cuando nos regala algunas excepciones como la que sucede en el cuento nº8 "El bosque de la autopista" donde parece que va a ser detenido por la policía y acaba salvándose de dormir en la comisaría.

  Por otro lado encontramos una serie de cuentos que de realistas que son nos llegan a parecer surrealistas
como el cuento titulado "La parada equivocada" queen mi opinión es el mejor de todos. Marcovaldo va al cine un día de invierno donde se evade del aburrido mundo en el que vive, pero cuando sale se topa con la dura realidad. Un día al salir del mismo, la ciudad está bajo una niebla densa que no deja ver absolutamente nada de manera que coge el tranvía a su casa sin saber que se ha equivocado, el desenlace no lo destripo pero me gustaría comentar que por momentos parecía estar leyendo a Kafka (Marcovaldo anda perdido en una ciudad a oscuras por culpa de la niebla, sin saber donde se encuentra) para acabar por desmarcarse de esa presión tan asfixiante que la narración ejerce sobre el lector redondeando el cuento con un final inesperado.

   Es evidente que los veinte cuentos los escribió en un periodo largo de tiempo (más de diez años) de manera que las narraciones abarcan un periodo extenso de la historia de Italia, de manera que nos encontramos con los primeros en los que el protagonista es el hambre en la población (la posguerra italiana); y otros que nos describen las vivencias de la familia de Marcovaldo durante el desarrollismo en la que se fomenta el consumismo (" Luna y Gnac", "Marcovaldo en el supermercado", "Humo, viento y pompas de jabón", y el sublime "Los Hijos de Papá Noel") y que muestran aún con más melancolía a un pobre Marcovaldo que parece no haber evolucionado económicamente al mismo ritmo que la sociedad italiana.


¿Me ha gustado el libro? Solo se me ocurre seguir la siguiente fórmula matemática D= V*t
para saberlo.
Donde D (es el disfrute), V (las veces que la releemos) y t (el tiempo que le dedicamos a la lectura de cada cuento), es decir, para disfrutar plenamente de esta colección de cuentos lo mejor es no solo leerlos, sino dedicarles el tiempo que sea preciso para entenderlos y gozarlos y posteriormente pasado un tiempo prudencial (al menos un par de años) volverlos a leer. Yo así lo haré.



domingo, 7 de julio de 2013

LA DIVINA COMEDIA. EL INFIERNO de Dante Alighieri

LA DIVINA COMEDIA. INFIERNO

  Escrita por Dante Alighieri (1265-1321) posiblemente entre 1304 y 1307 (la obra compuesta por el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso fue finalizada posiblemente hacia 1321 cuando muere Dante).
  Personajes: Dante y Virgilio.

     FICHA

     Editorial:   Galaxia Gutenberg
     Formato:   Tapa dura
     Año:          2003
     Precio:       59 euros
     Páginas:    264

  Para disfrutar de la lectura de este clásico de la literatura universal es imprescindible que la edición que leamos tenga un importante aparato crítico para poder seguir con normalidad la trama de la obra. Esto es debido a la cantidad de nombres coetáneos al autor que se nos describe en la obra y que sin la ayuda de ese aparato crítica haría que nos perdiéramos en su lectura.
  En esta entrada analizaremos la primera parte de La Divina Comedia: El Infierno.





  Consta de 34 cantos que narran lo siguiente: En el Canto I, el propio Dante nos indica que se ha desviado en su camino (que debe ser la virtud) posiblemente por la muerte de Beatriz. Ese mal camino lo lleva a un cerro donde se encuentra con tres animales: el leopardo (que simboliza la lujuria), el león (la soberbia) y la loba (la codicia) que representan a los tres pecados que lo han llevado hacia el mal. En estos momentos aparece Virgilio que lo salvará de estos animales.
  Ya desde un primer momento vemos el nexo de unión entre el hoy (representado por Dante) y el pasado (representado por Virgilio), es decir el Renacimiento de la vuelta de lo clásico.
  Para seguir con ese nexo de unión en el Canto II se invoca a las musas en el inicio del descenso al Infierno, pero antes Virgilio le explica a Dante que contará con la protección de Santa Lucía (en realidad Dante tuvo problemas en la visión y cree que se curó gracias a la patrona de la vista), Beatriz y la Virgen María para llevarlo por el buen camino (el de la virtud) a través del propio Virgilio.
  En el  Canto III nuevo guiño al pasado clásico. Caronte los cruzará hacia el Infierno, mientras que Dante cae en un profundo sueño.

  Ya en el Canto IV, aparece el primer círculo del infierno. En él nos encontramos con los justos no bautizados como por ejemplo Homero, Horacio, Héctor, Platón, Tales, César, o el propio Virgilio. Todos tienen el dolor de no ver a Dios pero no sufren ningún tipo de martirio puesto que realmente el único pecado importante que tienen es el de no haber sido bautizados (básicamente por el hecho de haber nacido antes que Jesús).

  En el Canto V nos encontramos con el segundo círculo en el que se encuentran los lujuriosos como Helena, Aquiles o Cleopatra. Su castigo es que el viento los lleve eternamente a chocar al igual que sus pasiones en vida los llevaban continuamente al pecado.

  El Canto VI nos muestra el tercer círculo en el que se encuentran los glotones. Aquí está el can Cerbero que es quien defiende este círculo. El castigo para los glotones es cruel bajo una lluvia fría y granizos los pecadores son mordidos por el can.

  Y en el siguiente canto una de las críticas más feroces hacia la Iglesia. Nos encontramos en el cuarto círculo  y en él se encuentran los avaros y pródigos que son en su mayoría Papas y cardenales de la Iglesia. El castigo al que se enfrentan es el de chocar constantemente entre sí además de llevar pesas.

  Estamos ya en el Canto VIII y más concretamente en el quinto círculo.Aquí encontramos a los iracundos que se encuentran sumergidos en el cieno. En este círculo Dante empieza a hablarnos de güelfos y gibelinos. ¿quienes eran estos? En Italia va a ver en los momentos en que se escribe La Divina Comedia un enfrentamiento entre el poder temporal y el poder espiritual, representados el primero por el Emperador del Sacro Imperio Germánico y el segundo por el Papa de Roma. En Italia ambos bandos tendrán defensores, los gibelinos  apoyan al Emperador y los güelfos al Papa. Dante se consideraba así mismo un güelfo.
  Los gibelinos que aparecen en la obra suelen ser condenados por herejía, mientras los güelfos por otra serie de pecados.
  En el Canto IX entran en la ciudad de Dite, mientras que en el Canto X aparece el sexto círculo en el que se encuentran los herejes. Estos se encuentran en tumbas ardientes, aquí se nos presenta al gibelino Farinata degli Uberti.
  También aparece el Papa Anastasio al que Fotino hizo apartarse de la senda del Señor. Este Papa lo que hizo en vida (vivió a fines del s.V) fue intentar reconciliarse con los monofisitas enviando una delegación a Constantinopla con tal fín. Además bajo su Papado el rey franco Clodoveo se convirtió al cristianismo.

  Desde el Canto XI hasta el Canto XVII se nos describe el séptimo círculo en el que se encuentran los violentos, que a su vez se distinguen en tres recintos. En el primero se encuentran los violentos hacia la propiedad y la gente. Aquí están por ejemplo Atila, Pirro o Alejandro Magno, que se encuentran sumergidos en un río de sangre hirviendo.
  En el segundo recinto encontramos a los violentos contra sí mismos. Estos condenados son convertidos en árboles (puesto no querían su cuerpo y por ello se quitaron la vida) donde se posan las arpías (otros seres mitológicos).
  En el último recinto del séptimo círculo encontramos a los violentos contra Dios, y los violentos contra la naturaleza (los sodomitas) .El castigo es deambular por un desierto en el que llueve fuego.

  Desde el Canto XVIII hasta el Canto XXX, se nos describe el octavo círculo dividida a su vez en bolsas.
  En la primera bolsa encontramos proxenetas y seductores que son azotados por demonios. En la segunda bolsa encontramos a los aduladores que se encuentran sumergidos en excrementos (quizá porque eso es lo que les salía por la boca cuando estaban en vida). En la tercera bolsa tenemos a los simoniacos metidos en un hoyo bocabajo  con los pies ardiendo. El más famoso de los que se encuentran aquí es el Papa Nicolás III. Recordemos en qué consistía la simonía: Simón fue un mago que quiso comprar a San Juan y a San Pedro la facultad de infundir en los bautizados el Espíritu Santo, de manera que u simoniaco será aquel que quiera vender o comprar lo espiritual a cambio de algo material.
  En la cuarta bolsa están los adivinos con sus cabezas mirando a sus espaldas. En la bolsa quinta están los políticos corruptos sumergidos en pez hirviendo (que vayan dejando sitio en esta bolsa que en los tiempos que corren muchos de nuestros políticos han hecho una reserva con antelación).
  En la bolsa VI están los hipócritas que llevan capas de plomo aunque parezcan de oro, por lo que andan inclinados por su enorme peso.
  Ya estamos en la séptima bolsa donde encontramos a los ladrones que son perseguidos y mordidos por serpientes. Mientras que en la octava bolsa están los malos consejeros como Ulises por el engaño del Cabayo de Troya (descrito por el propio Virgilio en La Eneida).
  En la novena bolsa encontramos a los discordiantes entre los que encontramos a Mahoma. Y por último en la décima bolsa encontramos a los falsificadores cubiertos de llagas.

  El noveno círculo es descrito entre los Cantos XXXI y XXXIV. Aquí encontramos a los traidores. En un primer tramo los traidores a los familiares. A estos los encontramos congelados en un lago helado, al igual que los traidores a los amigos y a la patria.
  Resulta curioso esa contraposición entre el ideal que del infierno tenemos de un lugar ardiente y el que nos describe Dante como un lugar frío.
  Por último en el centro del Infierno nos encontramos con Satanás descrito como un ser con tres caras. En cada una de las bocas que posee mordisquea a los tres grandes traidores de la historia según Dante: Casio y Bruto que traicionaron a Julio César, o lo que es lo mismo representa la traición al poder civil. El tercer traidor como podéis imaginar es Judas Iscariote, quien traicionó a Jesús y lo entregó  a Caifás.

  Basándose en el Infierno de Dante se han escrito libros y realizado películas, por mencionar solo algunos de ellos tenemos:
-  Inferno de Dan Brown publicado este mismo año
-  Seven, protagonizada por Brad Pitt

  Por último os dejo un documental sobre el infierno de Dante:











Recomendación de la semana

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