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jueves, 28 de abril de 2016
LOS CAPRICHOS DE LA SUERTE de Pío Baroja
Espasa publica la obra inédita que cierra la trilogía de Las Saturnales del escritor vasco Pio Baroja. En ella no busquen una obra redonda porque está inacabada y como bien escribe José Carlos Mainer en el prólogo: "es una novela falta de una última mano que a veces tiene forma de esbozo..."
La trilogía de Las Saturnales trata el tema de la Guerra Civil. En esta novela Baroja se centra sobre todo en las consecuencias que el conflicto provoca en parte de la población civil: el exilio. Para describírnoslo se sirve del personaje Luis Goyena y Elorrio, periodista que viendo el cariz que está tomando la guerra decide abandonar Madrid y marchar a Valencia (a pie) para desde allí trasladarse a París donde hay una importante colonia de "refugiados" españoles. Uso la palabra refugiado porque me resulta chocante que cuando un español o europeo a lo largo del siglo XX ha tenido que abandonar su país lo llamamos "exilio" mientras que si quien lo hace es un sirio o afgano lo llamamos "refugiado" cuando al fin y al cabo el hecho es el mismo. Quizá se usen estos términos con unos matices muy determinados y con una finalidad muy clara: exiliado=bueno refugiado=malo... Y es que hasta de la Lengua se está apoderando la política. Pero vayamos al grano: ¿Qué es lo que llama la atención de la novela? Pues en mi caso el hecho de que critique a través de sus personajes la guerra y las barbaridades que en ella se cometen (todo correcto hasta aquí) pero haciendo hincapié en las que cometieron los del bando republicano (que fueron muchas) y obviando las del bando sublevado (que también fueron bastantes).
Llegados a este punto podemos preguntarnos ¿a qué es debido que Baroja parezca más cercano al bando nacional que al democrático? Pues para responder a esta pregunta tenemos que tener en cuenta la ideología del escritor. En su juventud Pío Baroja miró con simpatía al movimiento anarquista y a la vez rechazaba el socialismo, el comunismo y la democracia. Recordemos la importancia que tienen los tres primeros movimientos políticos a finales del s.XIX y principios del siglo XX. Los tres querían acabar con el conservadurismo que estaba en el poder pero mientras que los socialistas y los comunistas querían servirse de la democracia para conseguirlo, los anarquistas lo que pretendían era acabar directamente con el Estado.
Con el paso de los años Baroja va suavizando sus ideas y pasa del anarquismo a defender un sistema que no sea democrático ya que como el mismo decía:
"Siempre he tenido recelo y poco amor por la democracia y el comunismo. Ya en todas las manifestaciones democráticas de hace años me parecía ver un peligro. Todos los públicos grandes me han producido desconfianza y, a veces, terror. No creo que una masa social pueda ir a nada bueno. Todo en ella serán apetitos un poco brutales, nunca pensamientos nobles ni juicios claros.
Como digo, siempre he tenido recelo por el avance de las teorías democráticas y socialistas".
Quizá con estos datos entendamos mejor la posición ideológica que parece tomar en la novela. Centrándonos ya en ella hay que indicar que Baroja se sirve de otras novelas cortas para escribir ésta. Por ejemplo el personaje Luis Goyena y Elorrio aparece en "Los Caprichos del Destino" aunque con otro nombre aunque en lo fundamental actúan y son de la misma manera.
Además toma de "El Hotel del Cisne" el lugar donde se van a reunir los exiliados españoles, un pequeño hotel cercano al parque de Buttes Chaumont.
El protagonista se marcha a pie de Madrid rumbo a Valencia hasta que llega a Valencia, capital del bando republicano, donde espera coger un barco que lo lleve a Francia. En Valencia conocerá a Gloria, mujer casada y separada, con la que mantendrá una relación y que marchará con él hacia Francia. Allí Elorrio toma contacto con otros españoles pero al final decide emigrar a América aunque en esta ocasión solo pues Gloria no quiere más ataduras con hombres.
Y se acabó, no busquen más chicha que no la hay, de ahí la decepción que sentí al terminar de leer la novela; menos mal que tenemos por ahí otras novelas del gran Baroja que nos levantarán ese ánimo que tan bajo nos ha dejado ésta.
miércoles, 13 de abril de 2016
SONATA DE PRIMAVERA de Valle-Inclán
De las cuatro sonatas (primavera, verano, otoño e invierno) la primavera es la tercera que escribió Valle-Inclán (1904). El lugar en el que se desarrolla la trama de esta pequeña novela es Italia, concretamente en Ligura donde llega el marqués de Bradomín (personaje principal de las sonatas) como mensajero de su Santidad el Papa pues debe dar un mensaje a monseñor Gaetani quien vive en un gran palacio con todo tipo de lujos.
Allí se encuentra con una antigua conocida, la princesa Gaetani, que tiene cinco hijas siendo la mayor (20 años) la más guapa por lo que nuestro protagonista intentará seducirla. Para que la dificultad sea aún mayor resulta que esta joven, María Rosario, va a coger los hábitos: todo un reto para nuestro protagonista quien por cierto tiene muchas similitudes con el prototipo de don Juan. La gran diferencia entre estos dos personajes es que el marqués de Bradomín sale derrotado de la contienda.
Hasta aquí la trama, pero vayamos al meollo, ¿por qué resulta tan interesante esta pequeña novela? En primer lugar porque el marqués de Bradomín es el álter ego de Valle-Inclán al que presenta como un "adorador de la belleza" y seguidor de grandes amantes como por ejemplo Giacomo Casanova a quien nombra en la novela.
En segunda lugar resulta interesante la relación que nos presenta entre el amor y muerte. El amor que siente el marqué por Rosario es sensual, casi sexual y éste se entremezcla con la muerte no solo de monseñor Gaetani sino también con el de la hermana pequeña de Rosario.
En tercer lugar porque aparecen muchas de las características principales del movimiento modernista: por ejemplo la búsqueda de la belleza puesto que se siente repulsa por lo cotidiano (hay que tener en cuenta que aún Valle-Inclán no se encuentra en esa fase literaria que lo ha hecho tan reconocido y en la que el esperpento es fundamental) alejándose del realismo imperante en los últimos años del siglo XIX. Por otro lado se describen lugares exóticos, lujosos (el palacio de Gaetani en Italia) para oponerse al grupo social imperante en la época: la burguesía.
Otra característica modernista que encontramos es la expresión de los sentimientos más íntimos del protagonista, por ello escribe la novela en primera persona como si de unas memorias del protagonista se trataran.
Utiliza continuamente los adjetivos, cultismos y arcaísmos y quien mejor que un noble para que tenga un vocabulario tan extenso.
Y por último hay una soterrada crítica a la religión -aunque esto más que una característica modernista podríamos decir que es del propio Valle-Inclán- pues el amor no triunfa entre Rosario y el marqués no porque no se atraigan sino porque ella debe hacerse monja pues es el camino marcado por su madre. En el momento en el que ella le niega el amor sucede una nueva tragedia y su hermana cae por la ventana, por lo que al lector le queda una desazón enorme y puede llegar a preguntarse -al menos a mi me ocurrió- ¿qué hubiese pasado si la religión no hubiese estado de por medio y el amor hubiera llegado a buen puerto? La respuesta es clara, la niña no habría muerto. Y es en ese momento cuando el lector se preguntará sobre la importancia que en muchas ocasiones le damos a lo religioso y cómo ésta puede cambiar nuestras vidas.
En fin una gran novela de Valle-Inclán a pesar de su pequeña extensión.
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