viernes, 28 de marzo de 2014

LA CARTUJA DE PARMA de Stendhal

  LA CARTUJA DE PARMA

  Escrita en 1839 por Henry Beyle (Stendhal) La Cartuja de Parma es considerada una de las obras cumbres del siglo XIX y de la literatura universal.
  Personajes: Fabricio del Dongo, duquesa Sanseverina, conde Mosca, Clelia Conti, principe de Parma.


  FICHA:

  Editorial:  Mondadori
  Formato:  Tapa dura
  Año:         2011
  Páginas:   544
  Precio:     22 euros
  Traductor: José Blanco

  Sobre esta novela he leído todo tipo de comentarios, desde que es importante por ser el paradigma de la novela realista (no se de donde se sacan ese calificativo esos críticos, porque con ese movimiento literario tiene pocas similitudes), hasta que nos encontramos ante una gran novela del género romántico (movimiento literario opuesto al realismo) o al de aventuras. En mi opinión es un auténtico tostón que no se encuentra ni tan siquiera entre las 100 mejores novelas del siglo XIX y explico el porqué: En primer lugar la historia está totalmente deslavazada -sus primeras 150 páginas son infumables pues nos trata de presentar a los personajes y solo consigue desubicar al lector una y otra vez a pesar de que son pocos los personajes descritos- con unos saltos en el tiempo y de personajes que no tienen una explicación ni argumental ni estética. En segundo lugar por mucho que haya leído que Stendhal hace un magnífico estudio psicológico de los personajes, esta caracterización no la encuentro por ningún lado. En una novela de más de quinientas páginas lo mínimo que deberíamos conocer es la personalidad de cada uno de los personajes de una manera profunda -tal y como hacían por ejemplo Dostoievski, Balzac, Flaubert o Clarin- y en esta novela no lo veo por ningún lado; un par de pinceladas sobre el carácter de algunos de los personajes y poco más.
  En tercer lugar el argumento está algo disperso pues intenta describirnos aventuras -como por ejemplo la fuga del protagonista de la Torre Farnesio, sin que el lector sienta en ningún momento el frenesí que debió sentir el fugado- sin conseguir atraernos; además de simular que nos narra varias historias de amor que defraudan porque son poco verosímiles; siendo quizá el único acierto de la novela  la descripción más o menos acertada que hace Stendhal de las  intrigas palaciegas de la corte parmesana, y digo más o menos acertada porque en varios momentos de la narración pensaba que me encontraba en la Italia del siglo XV en lugar de la Italia de las guerras napoleónicas. Tendremos que apuntárselo en el debe al escritor francés.
  En cuarto y último lugar su final es precipitado pues en diez líneas despacha la novela. El protagonista tiene un hijo, mueren casi todos los personajes principales y por fin aparece la Cartuja de Parma -después de más de quinientas páginas ya era hora que apareciera la célebre cartuja-.

  Del argumento poco que contar: amores, asesinatos, envenenamientos, venganzas, encarcelamientos, fugas, y poco más. Es más hay un pasaje revelador de la calidad de la novela: al principio de la novela nos describe la presencia de nuestro protagonista, Fabricio, en la batalla de Waterloo. Esa misma batalla es descrita por Victor Hugo en Los Miserables de una manera tan genial que al comparar ambos fragmentos haría sonrojar a quien defiende que literariamente La Cartuja de Parma es la mejor novela del siglo XIX.
  Poco más voy a comentar de esta novela solo me queda dar un consejo: si no os atraen las novelas del s.XIX pero por una de esas casualidades de la vida os apeteciera iniciaros en la literatura de ese siglo nunca, y digo bien NUNCA, comencéis esa aventura con la lectura de esta novela pues os quitarían las ganas de seguir leyendo obras tan geniales como las que se escribieron en ese siglo.