martes, 14 de enero de 2014

ENTERRADO EN VIDA de Arnold Bennett

  Enterrado en vida

  Escrita por Arnold Bennett en 1908 "Enterrado en vida" es junto a "Cuento de viejas" la gran novela del escritor inglés. Denostado a partir de la polémica que lo enfrentó al Círculo de Bloombury liderado por Virgina Woolf no ha sido hasta estos últimos años cuando su figura ha sido nuevamente resucitada.

  Personajes: Prian Farll, Alice, Henry Leek, señor Oxford.

   FICHA:

  Editorial:    Impedimenta
  Formato:    Tapa blanda
  Año:           2013
  Páginas:     292
  Precio:       20,95 euros

  Cuánto mal hacen a la literatura las disputas entre escritores porque finalmente los que ganan esa disputa son los que escriben la historia y se hacen con ella. Y digo esta porque durante décadas Arnold Bennett  estuvo en el ostracismo literario. Su enfrentamiento literario con Virginia Woolf y su grupo lo perjudicó a largo plazo porque en un primer momento quien gozaba de éxito era él mientras que el Círculo de Bloombury apenas vendían libros y no obtenían buenas críticas. Pero centrémonos en "Enterrado en vida"; el protagonista es un pintor excepcional, Prian Farll, que sufre un miedo atroz a todo lo que tiene que ver con lo externo a la pintura. Poco sociable y muy tímido utiliza a su criado Henry Leek para sus relaciones con el mundo exterior; el problema surge cuando su criado muere repentinamente e inmediatamente decide suplantar su personalidad. El motivo que lo lleva a ello es evidente, no le gusta la fama ni ser el centro de atención por lo que sin pensarlo dos veces pasa a tomar el nombre de su criado Henry.
  La noticia de la muerte de Prian se expande por toda Europa y el consigue el anonimato trasladándose a Putney (Londres) y contrayendo matrimonio con Alice. Parece que Prian consigue lo que quiere a costa de perder su fortuna; al final de la novela como no podía ser de otra manera, todo se clarifica, pero ¿qué es lo que ocurre entre la suplantación y recuperación de la personalidad?
  Arnold Bennet a través de un humor ácido y de una narración "amable" critica todo lo que se le pone por delante. Por un lado la explotación sufrida por los artistas a manos de marchantes e intermediarios (por ejemplo Prian vende un cuadro por 10 libras que después es vendido por 1000), el artista sigue viviendo en la pobreza mientras que el marchante -en este caso el señor Oxford- vive en la más absoluta opulencia.
  A la Justicia o mejor dicho al sistema judicial británico también le da lo suyo. Jueces, abogados, pasantes... todos lo que pretenden es alargar las sesiones de los juicios para aumentar sus beneficios. Por otro lado critica en varias ocasiones la forma de vida de los ricos de la época, pagan diez veces más por un producto cuando en otro lugar podrían adquirirlo más barato (de ahí las continuas referencias a los precios de cigarros, puros, lenguados, restaurantes, hoteles...).

  En cuanto a los personajes Prian -como hemos comentado anteriormente- parece tener una doble personalidad. Tímido -excesivamente tímido en ocasiones- en las relaciones sociales, se deja llevar por lo que los demás le indican. Huye de la fama como de la peste y cuando ve la posibilidad de pasar inadvertido aprovechando la muerte de su criado no dudará y suplantará su persona. En este momento me surge una duda, ¿pensaba Prian que cambiando de nombre y vida dejaría de ser tímido? Es evidente que si pensaba eso estaba equivocado porque la timidez es una cualidad intrínseca al ser humano que por el hecho de cambiar de nombre no deja de estar ahí. Y Arnold Bennett sabedor de ello nos muestra a continuación a un Prian que a pesar de no gozar de la fama anterior sigue siendo igual de tímido que antes. Lo único que cambia es que con el cambio de nombre nuestro protagonista deja de ser acechado por la prensa y los críticos de arte lo cual supone un auténtico éxito para él.

  Henry Leek es el criado de Prian. Realmente en la novela aparece poco y lo que conocemos de él es gracias a lo que el resto de personajes nos cuentan. Lo único claro que tenemos es que Henry era "todo un tipo". Había abandonado veinte años atrás a su esposa con un hijo de un año y esperando el nacimiento de otros dos. A pesar de su vida relajada acaba siendo enterrado en Wetminster... -vaya ironía de la vida- por error, claro.

  Alice encarna los buenos valores: sencillez, humildad, esfuerzo... Es el pilar en el que se sustenta la seguridad de Prian. Con tranquilidad y buen humor sale de cualquier embrollo y sin duda es el personaje que más ayuda a que la novela tenga ese tono amable por la que tanto se alaba.

  Por último tenemos al señor Oxford, el marchante. Es quien descubre la verdadera identidad de Prian Farll y no duda en hacerlo público con tal de no llegar a la ruina. Este personaje es el centro de las críticas de Prian puesto que sus riquezas se deben al trabajo de artistas que normalmente y hasta que no llegan a ser reconocidos viven en la pobreza.

  Si queréis leer un buen libro, entretenido, sarcástico, con una buena historia y bien escrito esta novela es la vuestra.