sábado, 21 de diciembre de 2013

HISTORIA DE GENJI de Murasaki Shikibu. Primera Parte

  Historia de Genji de Murasaki Shikibu
  
  Obra cumbre de la literatura japonesa que fue escrita a principios del s.XI en el periodo Heian. Su autora es Murasaki Shikibu (978-1014) tiene el honor de haber escrito la primera novela del mundo (tal y como hoy entendemos novela).

  Personajes: Genji, Murasaki, Aoi, Fujitsubo, señora de Akashi, Dama de Rokujo, emperador Kiritsubo, Kokiden, To no Chujo, Yugiri, Tamakazura


   FICHA:

  Editorial:  Atalanta
  Formato:  Tapa Dura
  Año:         2013
  Páginas:    920
  Precio:      48 euros

  En esta entrada reseñaremos la primera parte de la Novela de Genji que transcurre desde el nacimiento del protagonista hasta su muerte.
  La autora es Murasaki Shikibu quien vivió en el periodo Heian considerado éste el periodo cumbre de la corte imperial, y de la literatura. Heian además significa "paz y tranquilidad" por lo que en las obras realizadas en este periodo apenas se nos describirán conflictos armados.
  Este periodo se inicia en el 794 y finalizará en 1185 como consecuencia del continuo ascenso de la clase samurai que finalmente se hará con el poder.
  Tres mujeres serán las que nos muestren sus puntos de vista sobre el amor en la Corte entre finales del siglo X y principios del s.XI: "Los años de la telaraña" escrita por la madre de Michitsuna; "El libro de la almohada" de Sei Shonagon y "La Historia de Genji"  de Murasaki Shikibu. Es decir, no nos encontramos ante una obra única sino que Murasaki escribe en un contexto en el que varias damas se estaban atreviendo a contar como vivía la Corte Imperial en ese momento histórico.

  La historia transcurre unos dos siglos antes, aproximadamente en el 850 por esta razón -entre muchas otras- se cree que el personaje de Genji se basa en un personaje histórico: Minamoto no Tóru. Éste fue un político y poeta japonés, nieto de un emperador que vivió entre el 822 y el 895.

  Este primer libro consta de 54 capítulos en los que la belleza y la lírica priman sobre la historia que nos narra.
  He de decir que me ha costado bastante esfuerzo el terminar esta primera parte y no porque la historia que nos narra Murasaki aburra, sino porque en ocasiones me parece reiterativa; además los personajes no son nombrados con sus nombres sino con sus cargos de manera que quien hoy es Ministro de la Derecha a los dos capítulos puede ser Ministro de la Izquierda lo que complica mucho la lectura de la novela. Por ello hay que agradecer al editor de Atalanta  que al principio de cada capítulo nos indica quienes son los personajes y qué cargos ocupan y que por si fuera poco nos deleita con un importante aparato crítico que nos hace la lectura más llevadera y fácil.

  Si hay algo que me sorprende es que en el Japón del s.XI una mujer escribiera con tanto gusto, que nos emocione con sus múltiples poemas, con su prosa lírica... y digo que me sorprende porque  en España por ejemplo aún no se había escrito El Poema del Mio Cid; o en Francia se escribía por esas fechas La Chanson de Roland. Mucha diferencia entre la novela japonesa y la europea como podemos comprobar.
  Pero es que si ya sorprende la diferencia entre ambas literaturas, más lo hace que sea una mujer quien escribiera el Genji Monogatari, mientras que en Europa las mujeres se dedicaban básicamente a hilar y poco más en Japón los tres grandes referentes de la literatura eran mujeres (como hemos visto con anterioridad). Para que vean la enorme diferencia cultural entre las mujeres europeas y japonesas párense a pensar en cuál es la primera mujer española que pasase a la historia de la literatura por una obra suya... (yo ahora mismo solo recuerdo a Santa Teresa de Jesús).

  En la aproximación a la novela de Genji que escribí hace unos días comparaba a Genji con nuestro Paquirrín y varias personas me comentaban que no podía hacer esa comparación. Cierto que es una exageración, pero es que realmente la historia en sí es aburrida y reiterativa en varias ocasiones, son 920 páginas que parecen multiplicarse por tres si a lo único que atendemos es a la historia. Ese fue mi error, intentar leer la novela como mero entretenimiento y buscar alguna crítica al sistema social y político imperante en el s.XI.
  Por supuesto que no encontramos una crítica como por ejemplo hace Zorrilla en Don Juan Tenorio; en varios momentos, mientras leía la novela, comparaba las correrías de Genji con las de don Juan y me preguntaba ¿qué es lo que diferencia a uno de otro? La respuesta es la crítica. Zorrilla critica a la Iglesia, pone en solfa el ideal cristiano: don Juan puede hacer lo que le venga en gana en vida porque arrepintiéndose al final de su vida será perdonado e irá al Paraíso. Con Genji en cambio no vemos ningún tipo de crítica, lo que hace es describirnos la sociedad del Japón del s.XI, o mejor dicho la aristocracia, la Corte.
  Y este es el auténtico logro de la novela: la maravillosa descripción que nos hace Murasaki Shikibu de la aristocracia. Así nos desvela que era absolutamente normal el secuestro de una niña por parte de Genji que con el paso de los años se convertiría en su gran amor -Murasaki-, mantener a varias esposas a la vez         -puesto que era perfectamente legal en el Japón del s.XI al igual que por ejemplo lo era en el Islam-; o el canon de belleza donde era habitual que las mujeres se ennegrecieran los dientes pues así lo dictaba la moda del momento; o que cualquier mujer de la aristocracia supiese leer y escribir perfectamente como bien nos demuestra Murasaki Shikibu con los poemas que se envían los enamorados.

  Luego tenemos momentos que resultan sorprendentes y que hay que entenderlos desde un punto de vista histórico. Por ejemplo los emperadores suelen abdicar al llegar a la treintena de años o incluso antes; esto en un primer momento me pareció extraño de manera que decidí indagar hasta que comprendí lo que sucedía en ese periodo: La familia Fujiwara era quien realmente detentaba el poder en Japón y a este clan no le convenía en absoluto un poder fuerte del emperador de manera que para delimitarlo obligaban a los emperadores a abdicar en sus hijos al llegar a los treinta años aproximadamente. Los nuevos emperadores eran niños de menos de 13 años por regla general por lo que al clan Fujiwara le resultaba muy cómodo controlarlos.

  También nos describe Murasaki Shikibu con todo lujo de detalles la manera de "hacer la corte" que tenía un aristócrata japonés de la época. Así tenemos que tener en cuenta que en la Corte Imperial jamás se producía un encuentro entre un hombre y una mujer en solitario puesto que en todo momento las señoras estaban acompañadas por damas de compañía. Estas las acompañaban incluso al dormir de manera que la señora dormía en la cama y sus damas lo hacían a los píes de la misma.
  Si un noble pretendía mantener una conversación con su amada, ésta solía producirse al comienzo sin que se vieran los enamorados utilizando en este caso un biombo que los separase. En muchas ocasiones no conversaban directamente sino que el noble hablaba y la señora lo hacía a través de una de sus damas de compañía.
  En las relaciones además era fundamental el cortejo mediante las cartas; todo estaba perfectamente establecido de manera que era imprescindible que las señoras supiesen escribir con una caligrafía exquisita, que utilizasen un tipo de papel determinado, era importante incluso el modo de doblar la misiva... y por supuesto la elegancia a la hora de responder a un poema del enamorado con otro de al menos la misma calidad que el recibido.
  Era tan importante para la mujer de la época saber expresarse con elegancia, sencillez y delicadeza que si reunía todas estas cualidades pero físicamente era fea, esto último no le impedía atraer sexualmente a un hombre. Así lo vemos por ejemplo con la princesa de Hitachi que se avergonzaba de su nariz y mantuvo relaciones con el propio Genji.

  Una vez que contraían matrimonio la mujer se desplazaba a vivir al palacio del esposo. Solo que lo hacía para vivir sin la compañía de su marido, de manera que estaba recluida en un ala del palacio acompañada de sus damas, mientras que el marido vivía en otro ala de dicho palacio (tengamos en cuenta que el noble podía tener cuantas esposas quisiera y por ello no vivía con una de ellas). El esposo al llegar la noche visitaba a la esposa elegida para acompañarlo esa noche y dormía con ella hasta justo antes del amanecer cuando comenzaba a caer el rocío.

  En cuanto a la historia no os quiero aburrir mucho solo quisiera revelar los puntos que me han parecido más interesantes a modo de telegrama. Genji es hijo de un emperador y de una dama de baja clase, como no puede heredar el trono el emperador le da el apellido Genji que lo convierte en plebeyo de manera que tendrá una gran influencia en ambos mundos: el aristocrático y el plebeyo. Genji mantendrá relaciones con su madrastra Fujitsubo (a la que dejará embarazada), Murasaki, Aoi (su esposa) la señora de Akashi (con la que tiene una hija) y muchas más.
  En resumen incesto (con la madrastra), pedofilia (con Murasaki), poligamia... pero esto es así si lo vemos con los ojos de un lector del s.XXI; porque si intentamos aislarnos de nuestro ambiente y nos trasladamos al s.XI (en este caso al IX que en el que transcurren los hechos narrados por Murasaki Shikibu) todo lo que nos narra es ético de manera que a excepción de la relación que mantiene con Fujitsubo (que la tiene que mantener en secreto) todo era perfectamente normal para la sociedad en la que vivió la escritora. Asistimos también a un destierro de Genji donde sufre los avatares de un tifón y donde conocerá a la señora de Akashi. Volverá a la capital en loor de multitudes para finalmente morir al poco de que lo haya hecho el gran amor de su vida: Murasaki.

  Pronto reseñaremos la segunda parte de esta obra maestra de la literatura universal.

  FILMOGRAFÍA:


 The Tale of Genji es una serie de tv anime compuesta por 11 capítulos de 22 minutos cada uno.
  La dirigió Osamu Dezaki en 2009.









  Genji Monogatori fue dirigida en 1951 por Kozaburo Yoshimura y protagonizada por Kazuo Hasegawa y Michiyo Kogure.