lunes, 9 de diciembre de 2013

AVENTURAS DE UNA NEGRITA EN BUSCA DE DIOS de George Bernard Shaw

Aventuras de una negrita en busca de Dios

  Escrita por George Bernard Shaw en 1932 es el único cuento que escribió el escritor dublinés pues centró su carrera en el teatro y en los guiones de cine. Ganó el Premio Nobel de literatura en 1925 y un Oscar por el guión de Pigmalion en 1938.
  Personajes: Negrita, Jesús, Dios, Mahoma, científicos, socialista.


FICHA:

Editorial: Galaxia Gutenberg
Formato: Tapa Dura
Año:        2007
Páginas:  120
Precio:    15 euros

  Esta es la única novelita que publicó en el siglo XX el dublinés George Bernard Shaw. Muy poco conocida, a modo de cuento el autor inicia una búsqueda casi a la desesperada de Dios.
  Bernard parte de la premisa de que todo el conocimiento que tenemos sobre Dios -ya sea el cristiano, musulmán, etc...- está corrompido por las capas que el propio ser humano ha puesto en nuestra mente a través de la experiencia social que hemos tenido. De manera que propone ¿qué haría una persona que carece de esas capas corruptas, que tiene su cerebro virgen -como si de un disco duro se tratara- para alcanzar y buscar a Dios? y es más ¿conseguirá alcanzarlo?
  Por esta razón la protagonista del cuento será una negra que vive en la selva africana. Adoctrinada por una misionera de una manera muy sui generis intentará encontrar a Dios ayudándose eso sí de una cachiporra.

  Y nuestra protagonista inicia su búsqueda. Primero se encontrará con el Dios del Antiguo Testamento al que nos describe como a un ser al que le gustan las barbacoas porque solo exige holocaustos de ovejas y carneros. Además le pide que sacrifique a su hijo a lo que responde:

  - No tengo hijos -dijo la negrita-. Soy virgen.
  - Entonces ve a por tu padre y que él te sacrifique -ordenó el Señor de los Ejércitos-. Y procura que tus parientes traigan muchos carneros y cabras y ovejas para asarlos ante mi como ofrenda, o ten la seguridad de que los azotaré con las plagas más espantosas para que sepan que soy Dios".

  Este no era el Dios que buscaba la negrita puesto que era cruel, vengativo... todo lo que no debía ser una deidad; de manera que continuó su búsqueda. Así se encontrará con otro Dios del Antiguo Testamento pero a este lo que le gustaba era "razonar" eso sí pretendía que todos razonara como Él, y éste era el Dios de Job. Como ya sabéis Dios envió numerosas calamidades a este hombre para comprobar que lo amaba realmente, hecho que demuestra Job con sus actos.
  Por supuesto que para la negrita este Dios es demasiado egoísta y tampoco lo reconoce como tal de manera que continúa con la búsqueda.
  Así se encuentra con el profeta Miqueas, Jesús, un judío, personas que creen a pies juntillas en la Teoría de la Evolución pero que son ateos, Mahoma y un socialista.
  Pero no encuentra a Dios y acaba por abandonar la búsqueda. Eso sí por el camino y a través de los diálogos que ha mantenido con todas las personas que se ha encontrado, ha conseguido ponerlos en jaque.
  Así critica que la mujer no tenga ninguna importancia tanto en la religión cristiana como en la musulmana. Mahoma intenta salir airoso de la situación con humor:

  "- Entre las demás injusticias de Alá -se quejó el árabe-, está Su ley de que la mujer siempre deba tener la última palabra. Yo enmudezco.
   - ¿Qué ocurre -quiso saber el escultor- cuando cincuenta mujeres se congregan alrededor de un hombre, y cada una de ellas quiere tener la última palabra?
   - Es un infierno, donde ese hombre expía todos sus pecados y se refugia en Alá misericordioso."

  Se hace referencia también al enfrentamiento entre las que se dicen representantes de Dios en la tierra, las Iglesias. Así aparece San Pedro con una catedral sobre sus espaldas que intenta convencer a la negrita de que la suya es la auténtica Iglesia, pero detrás de él van otros personajes con sus respectivas iglesias sobre sus espaldas pidiéndole a nuestra negrita que no le hiciese caso al pescador porque las verdaderas eran las suyas.

  Y finalmente una vez que contrae matrimonio con el socialista deja de buscar a Dios porque su "fortalecido entendimiento" había dejado atrás  la inocencia necesaria para encontrar a Dios.

  Un buen libro que nos hará pensar y disfrutar a la vez.