viernes, 9 de mayo de 2014

A LA SOMBRA DE LAS MUCHACHAS EN FLOR de Marcel Proust

  A la sombra de las muchachas en flor.

  Publicado en 1919 por la editorial Gallimard, obtuvo en ese mismo año el premio Goncourt. Esta novela es la segunda entrega de la serie "En Busca del tiempo perdido".
  Personajes: Marcel, Gilberte,Albertine, Sr. de Norpois, Sra. de Villaparisis,


  FICHA:

  Editorial:     RBA editores
  Formato:     Tapa Dura
  Año:            2013
  Páginas:      624
  Precio:        22 euros
  Traductor:  Carlos Manzano

  Algo tiene de especial  Marcel Proust cuando de la nada es capaz de realizar unas novelas tan especiales. En esta obra encontramos dos partes bien diferenciadas: en la primera Proust nos describe la vida y amores de Marcel en París (continuando la historia con la que finalizaba "Por la Parte de Swann"), mientras que en la segunda parte nos describe los meses que pasa MArcel en el balneario de Balbec donde conocerá nuevamente el amor.
  Y lo comenté en la reseña de la primera parte de En Busca del Tiempo Perdido; a este autor se le lee con calma o no se le lee y en este segunda novela de la serie se cumple la premisa pues son tantas las oraciones subordinadas usadas por el escritor que el lector debe estar continuamente atento si no quiere perderse en la inmensidad de las letras de Proust.
  En esta primera parte Marcel se nos presenta como un personaje que aún no sabe lo que quiere: primero quiere ser escritor porque su padre quiere que se dedique a la diplomacia pero cuando finalmente éste decide apoyarlo Marcel descubre que la literatura tampoco es lo suyo, las cosas típicas de la edad...
  Hay un aspecto que me ha parecido muy interesante; Marcel asiste a una representación operística en la que la gran estrella es una soprano a la que llaman la Berna y en la que nuestro no disfruta nada, es más se siente decepcionado por su actuación pero estas apreciaciones cambian cuando al final de la representacióin la soprano es ovacionada por un público emocionado. A esto se le suma que días después Marcel lee unas críticas excelentes de los periódicos a la actuación de la Berna y el Sr. Norpois (personaje que parece influirle de una manera determinante en este periodo de su vida) alaba durante una cena en casa de los padres de Marcel dicha actuación.
  Este cambio en la percepción de Marcel influido por las "presiones externas" no es un hecho aislado dentro de la sociedad pues sin ir más lejos tenemos un claro ejemplo con el grafitero Banksy. Os cuento brevemente el experimento que realizo este artista en las calles de Nueva York: en un puesto ambulante en Central Park decidió poner a la venta algunas de sus obras originales, firmadas y autentificadas, pero que no eran exhibidas como tales. Al final del día solo consigue vender 3 obras por un valor de 420 dólares en total cuando por una sola de ellas se llega a pagar varias decenas de miles de dólares (incluso centenas de miles). Banksy nos da una lección de cómo funcionamos las personas ante el arte; nos movemos más como masa que como individuos lo que provoca que nuestros gustos estén condicionados por la opinión de  unas pocas personas -si prestamos atención a este hecho nos damos cuenta que es lo mismo que Proust nos explicaba cien años antes con el el ejemplo de la soprano Barna-. A continuación os dejo el vídeo grabado con cámara oculta de Banksy:

 



   Volvamos al argumento. En esta primera parte asistimos además a la narración de ese amor que ya se inició en el anterior volumen entre Gilbert (hija de Odette y Swann) y nuestro protagonista Marcel. En esta ocasión asistimos a los primeros pasos que da Marcel para introducirse en el hogar de los Swann, y su posterior discusión con Gilbert que los lleva a separarse. En este punto recrea nuevamente a la perfección  la incertudumbre que sufren las personas cuando dejan de hablarse por una nimiedad pero que no se atreven a ser ellos adar ese primer paso que los llevaría a la reconciliación. En el caso que nos ocupa, tras muchas dudas Marcel se atreve a dar ese paso pero justo en el momento en el que va a visitar a Gilbert se la encuentra por la calle acompañada por un muchacho; este hecho le sentará como una puñalada y por ello deja definitivamente de visitar la casa de los Swann.
  En esta primera parte aparecen unos personajes que imagino tendrán una gran importancia en el resto de las novelas como por ejemplo el escritor Bergotte que resulta ser el contrapunto del Sr. de Norpois.

  Ya en la segunda parte Marcel se marcha junto a su abuela al balneario de Balbec, -la actual Cabourg-  en la baja Normandía. Allí parece encontrar el amor nuevamente. Cuando nos describe a todas las chicas que ve en Balbec parece mostrarnos que siente deseos -más bien de tipo sexual- por todas ellas, y si hay algo que me sorprendió fue que en muchas ocasiones estas chicas iban vestidas como si de hombres se trataran. De todas las chicas que conoce parece que  es de una en particular de la que parece enamorarse: Albertine. Sobre este personaje se ha escrito mucho y parece ser que Albertine es el trasunto de un chófer llamado Agostinelli- ya conocemos las inclinaciones sexuales de Marcel Proust-, pero el miedo al escándalo hizo que no se atreviera a publicar una novela en la que los protagonistas mostraran de una manera tan evidente su homosexualidad.

  Un aspecto que me gustó muchísimo de esta novela es la extraordinaria descripción que realiza Proust de la iglesia románica de Balbec pues lo hace con una minuciosidad tan extrema que por momentos recuerda al lector a aquellas páginas que en Por la parte de Swann dedica Proust a la evocación de una magdalena.  Quizá sea porque me gusta mucho el arte pero esa descripción me ha parecido con diferencia lo mejor de las dos novelas que llevamos reseñadas de esta serie.

  Para finalizar me gustaría hacer un símil: cuando un lector se acerca a las novelas de Proust se puede llegar a sentir como aquellos ciclistas que en una etapa de alta montaña se agarran como pueden a la carretera y no se descuelgan del grupo de cabeza y ven que pasan los kilómetros y cada vez se encuentran mejor, mejor, mejor y acaban atacando y ganando la etapa.
  Eso es para mi leer a Proust, mucho esfuerzo al principio, tanto que te planteas abandonar, pero continuas con la lectura, ésta te va enganchando y continuas y cuando vas llegando al final te das cuenta de que gracias al esfuerzo que te supuso leer las primeras páginas has conseguido leer una de las mejores novelas del siglo XX.    De manera que... ¡Adelante!