lunes, 7 de abril de 2014

AMÉRICA de Franz Kafka

  América

  Novela inconclusa escrita por Franz Kafka y que fue publicada póstumamente en 1927. El nombre que el escritor checo tenía pensado era "El Desaparecido" pero su editor la publicó como "América".

  Personajes:  Karl, Fogonero, señor Green, Jakob, Delamarche, Robinson, Brunelda.


  FICHA:

  Editorial:    Alianza editorial
  Formato:    Tapa Blanda
  Año:           2006
  Páginas:    344
  Precio:       11,80 euros
  Traductor:  D.J Volgemann

  Dicen, cuentan que "El Desaparecido" o "América" es la novela menos kafkiana de las de su obra; ciertamente tiene capítulos menos opresivos que los que aparecen en "La Metamorfosis" o "El Proceso", pero no menos cierto es que tiene otros en los que no puedes dejar de pensar en que realmente es Kafka en estado puro. En un primer momento podríamos pensar que nos encontramos ante una novela que nos va a describir los anhelos de un emigrante de principios del siglo XX en Estados Unidos y en muchas ocasiones es así, pero realmente de lo que trata la novela es de un personaje que evoluciona, que llega a Nueva York con una serie de esperanzas y que al terminar la novela (recordemos que inconclusa ésta) se dirige hacia no sabe donde, habiéndose rendido ante lo inevitable pues nunca logrará alcanzar sus objetivos.

  "América" tiene unos rasgos biográficos, concrétamente parece que el personaje de Karl está inspirado en el del primo de Franz Kafka, Otto. Éste había emigrado a Estados Unidos y había sido detenido por la policía acusado de espionaje, de lo que se defendía comentando:

  "Cuando llegué no conocía a nadie, no tenía nada de dinero ni conocía el idioma. Comencé en una empresa de corsés como portero por 5 dólares a la semana y logré con mi trabajo ascender hasta jefe de departamento de comercio exterior que yo mismo había creado"

  Podríamos añadir que Otto sirvió de modelo no solo al personaje de Karl si no también al  de su tío Jakob; y es que Otto en 1911 ya había fundado una empresa de exportación con sede en Nueva York y contrajo matrimonio con Alice Stickney (que pertenecía a una familia renombrada de políticos).

  Karl llega a Nueva York a bordo de un barco alemán y allí empieza su aventura. Nos encontramos en el capítulo llamado "El Fogonero" -que recientemente ha sido publicado en solitario por dos editoriales: Nórdica y Cálamo (ambas ilustradas)- donde nos aparece un Karl seguro de si mismo, que toma las riendas ante las vicisitudes que sufre un desconocido -el fogonero- y al que intenta ayudar para que no se sienta frustrado con su trabajo. Posiblemente esta actitud se produzca ante el optimismo que siente el protagonista por la llegada al "Paraíso" y es que por aquellos años Nueva York y por ende Estados Unidos era considerado ese mundo que te ofrece infinidad de oportunidades para enriquecerte, podríamos decir que era una especie de "El Dorado" que para los españoles de los siglos XVI y SXVII representaba todo tipo de oportunidades.
  En ese barco descubre que tiene un tío poderoso -Jakob- que es senador en EEUU y que será quien lo acoja en los primeros meses en Nueva York. Con él vivirá sin ninguna restricción, montará en coche (algo muy poco corriente en la época) aprenderá inglés con un profesor particular o montará a caballo. Incluso comenzará a codearse con algunos de los amigos de Jakob. Pero en estos momentos su mundo comenzará a desmoronarse, su tío -por unos hechos que realmente no tenían ninguna importancia- acaba por expulsarlo de su casa del que solo se lleva el baúl que traía consigo de su país natal; pero aún en esas circunstancias apreciamos a un Karl seguro de si mismo que no tiene dudas de que con su esfuerzo podrá salir adelante; esta seguridad irá abandonándolo progresivamente hasta el punto que cuando encuentra a dos vagabundos (europeos por cierto; uno irlandés y otro francés) estos acaban haciendo con él lo que les da la gana, robándole sin que el se atreva a hacerles frente.

  Si en un principio Karl llega a Nueva York pensando en las oportunidades que se le iban a presentar, no en balde EEUU era el país de las mismas, cuestión que se vio reforzada tras el encuentro con su prestigioso tío a partir de estos momentos observará que la situación no será tan fácil como se la imaginaba. Apenas hay trabajo y a pesar de que nuestro protagonista no tiene ningún reparo en aceptar cualquier tipo de oferta los que se le ofrecen apenas le duran. Por ejemplo llega a servir de ascensorista en el Hotel Occidental (que le da nombre a uno de los capítulos de la obra) y mientras que el resto de compañeros de oficio solo piensan en el presente, nuestro Karl se preocupa por estudiar porque es consciente de que en cuanto cumpla veinte años lo despedirán -hecho del que parece no darse cuenta el resto de compañeros- y aún así el único ascensorista que es despedido es él.
  A partir de estos momentos comenzamos a entrever esas descripciones y narraciones tas opresivas que son tan características en Kafka. Karl pasa a estar casi secuestrado por Delamarche, Robinson y Brunelda; la situación puede con él y aunque se plantea escapar no lo consigue unas veces porque no se lo permiten y otras porque tal es su inseguridad que no se atreve a hacerlo. "El país de las oportunidades" parece haber desaparecido en estos momentos pues no solo no le ofrece alguna posibilidad de subsistencia digna sino que la única posibilidad de subsistir que le permite es la de la cárcel o vivir en ese estado de semiesclavitud. Una pena que justo sean esos capítulos los que se encuentran inconclusos puesto que de repente en el penúltimo capítulo han desaparecido de escena Delamarge y Robinson y sin saber  por qué nos encontramos con Karl y Brunelda escondiéndose por las calles ¿qué podría haber ocurrido en ese ínterin?

  El último capítulo es en el que el editor -quizá por su deseo de que el libro se vendiera en Estados Unidos- metió baza. Parece querer darnos la impresión de que finalmente el sueño de Karl se va a realizar pero termina justo cuando toma el tren. Por ello añadió de su propia cosecha: "Jamás habían realizado en América un viaje tan libre de preocupaciones" en lugar de "Tan cerca que el aliento de su frescor estremecía el rostro". Además nada hace presagiar al leer la novela que lo que le va a ocurrir a Karl en su nuevo destino sea algo distinto a todo lo que le ha ido sucediendo hasta el momento; si a esto le sumamos el título que iba a tener la novela ("El Desaparecido") es evidente que la aventura de Karl por los Estados Unidos no tendría muchos aspectos positivos.

  Si buscamos la impresión que percibe un emigrante cuando llega al Nueva York a principios del s.XX lo que más nos puede llamar la atención es la crítica que se hace del sistema capitalista imperante más como sistema socio-económico que como movimiento político-económico, entiéndase que en la primera acepción nos referimos al sistema social perfilado por el capitalismo a todas luces injusto (unos pocos viven en grandes mansiones con todos los lujos que puedan imaginar, tales como poseer luz eléctrica en sus viviendas o incluso ascensores; mientras que la inmensa mayoría de la sociedad se conforma con tener algo con lo que sustentarse), mientras que con la segunda acepción haríamos referencia a la influencia del marxismo (con la oposición entre burguesía y proletariado como eje central) en las acciones políticas de los gobiernos; por ello en los primeros capítulos Kafka nos muestra cómo son tratados los emigrantes en Estados Unidos: rumanos, irlandeses, franceses, alemanes, austriacos, italianos...todos acaban ocupando los peores trabajos (en el supuesto de que consigan uno) y solo Jakob ha conseguido triunfar de entre todos los personajes que en algún momento de sus vidas han llegado a Nueva York.

  La superioridad con la que se ven los norteamericanos respecto a los europeos es grande; se critica por ejemplo el modelo educativo europeo al que se supone de menor calidad que el estadounidense indicando en numerosas ocasiones por ejemplo la superioridad de las universidades americanas respecto a las europeas (olvidándose por ejemplo del prestigio de universidades como las de Cambridge, Oxford, la Sorbona o Lovaina a principios de siglo; evidentemente la situación ha cambiado mucho en este último siglo).
  En el último capítulo de la novela Karl está buscando empleo en el Teatro Oklahoma; allí hay numerosas ventanillas cada una destinada a un tipo de titulación. Nuestro protagonista empieza por la mejor de todas la de Ingeniero, pero allí lo rechazan y va de ventanilla a ventanilla hasta que llega a la última. Allí el entrevistador duda en admitirlo pues entre otras cosas Karl no tiene identificación que acredite sus datos, y aún así el escribiente decide admitirlo porque:

  "Al parecer el escribiente era de la opinión de que ser un estudiante de enseñanza media europeo era algo tan ignominioso que había que creerlo sin más de cualquiera que lo afirmase de si mismo".

  Esa era la visión que se tenía del sistema educativo europeo. En otro orden de cosas apenas distinguían entre franceses, irlandeses o rumanos para los norteamericanos eran un grupo homogéneo. No se percatan en ningún momentode que Europa no es un concepto unitario sino un conjunto de naciones que por cierto están a punto de entrar en guerra. La percepción que tienen los norteamericanos es que lo que ocurre en Rumanía puede ocurrir perfectamente en Francia, o Irlanda (este hecho tampoco debe sorprendernos puesto que hoy en día este fenómeno se sigue produciendo en EEUU y siguen sin diferenciar entre la realidad social-político-económica de un estado con el de otro) de manera que  para ellos si acuden miles y miles de emigrantes irlandeses, rumanos o italianos a Estados Unidos lo hacen porque en el país de origen se vive mucho peor que en el de destino, sin tener en cuenta que quienes suelen emigrar a principios del siglo XX son las capas más bajas de la sociedad europea.Si esta es la visión de los estadounidenses imaginad cual será la de estos europeos; la decepción es grande cuando llegan con unas esperanzas al país de las oportunidades y se encuentran finalmente con que son explotados de la manera más brutal por los grandes capitalistas neoyorkinos, y en muchas ocasiones acaban como vagabundo recorriendo los caminos y carreteras de los distintos estados que forman parte del país (como Delamarge, Robinson o finalmente el propio Karl).

  Es Kafka en estado puro; la amabilidad del principio acaba siendo derrotada por la presión de las autoridades, por la falta de trabajo, por la falta de amigos que te ayuden, por la soledad para que finalmente al protagonista solo le quede deambular por ese estado que no le llegó a dar ninguna oportunidad...