domingo, 16 de junio de 2013

EL LAZARILLO DE TORMES

EL LAZARILLO DE TORMES




           FICHA
          
           Editorial:   Antonio Pareja Editor
           Formato:   Tapa Blanda
           Año:          2004  
           Páginas:    108
           Precio:      19 euros

 Novela anónima cuya edición mas antigua conocida es de 1554. Es la máxima exponente de la novela picaresca junto a La vida del Buscón llamado Don Pablos de Francisco de Quevedo o el Guzmán de Alfarache de Mateo Alemán.
  Su característica principal es la crítica despiadada de la sociedad del momento, unos nobles que no pueden trabajar para sustentarse, un clero que no vive conforme a las enseñanzas de Jesús, y un pueblo llano que vive en la más absoluta pobreza. De ahí que en 1559 la Santa Inquisición lo incluyera en el Índice de libros prohibidos, no siendo integramente publicado hasta el siglo XIX.
  Literariamente su importancia viene determinada porque rompe definitivamente con el modelo de novela predominante hasta el momento. Esa novela presentaba a un héroe adulto -y no aun joven-  que bien podía ser un noble caballero, un pastor... con una personalidad que no varía a lo largo de la novela -mientras que Lázaro evoluciona desde un joven ingenuo que nada sabe de la vida hasta un hombre pícaro, cínico que conoce todos los secretos de la vida- y cuyo leitmotiv es el honor. Para Lázaro el honor no tiene importancia, ejemplo de ello es que en el último tratado nos indica que es conocedor de que su esposa mantiene relaciones con el Arcipreste que los protege, pero a Lázaro no le importa porque lo que le preocupa es no volver a pasar los sufrimientos y calamidades que nos ha ido narrando a lo largo de la obra. Si comparamos esta actitud con la del hidalgo que por no perder su honor prefiere pasar hambre encontraremos evidente la novedad de este nuevo tipo de literatura.
  La obra la divide el autor en un prólogo y siete tratados. En el prólogo Lázaro nos indica  que él que es pregonero lo que pretende es alcanzar la fama, y que su vida sirva de ejemplo a quien lo lea. Esto último es pura ironía puesto que lo que alcanza Lázaro es ser un "cornudo consentido" y un oficio de pregonero.
  
  En el primer tratado asistimos a varios momentos cómicos que tiene su contrapunto en el hecho de que nos reímos de las desgracias que le ocurren a los personajes.
  Lázaro nos indica quienes son sus padres, el lugar en el que vive los primeros años -Tejares en Salamanca- e incluso la muerte de su padre sirviendo en una guerra.
  Su madre se va a vivir a Salamanca donde convivirá con un negro del que tiene un hijo. El toque de humor lo tenemos cuando el niño viendo a su hermano Lázaro y a su madre blancos cuando ve a su padre dice "¡madre, coco!" y reflexiona Lázaro: "Cuantos debe de haber en el mundo que huyen de otros porque no se veen a sí mismos". ¡Cuánta verdad encierra este pensamiento! Cuatrocientos cincuenta años después y aún sigue vigente esta reflexión de Lázaro.
  A continuación servirá a un ciego quien le abrirá los ojos a la vida despidiéndose Lázaro en esos momentos de la inocencia. Y para este hecho hay un momento importante que se produce cuando el ciego y Lázaro abandonan Salamanca:
  
  "Salimos de Salamanca y llegando a la puente, está a la entrada de ella un animal de piedra, que casi tiene forma de toro, y el ciego mandóme que llegase cerca del animal, y alli puesto, me dijo:
  - Lázaro, llega el oido a este toro y oirás gran ruido dentro del.
  Yo simplemente llegué, creyendo ser ansí. Y como sintió que tenía la cabeza par de la piedra, afirmó recio la mano y diome una gran calabazada en el diablo del toro, que más de tres días me duró el dolor de la cornada y díjome:
  - Necio, aprende, que el mozo del ciego un punto a de saber más que el diablo.
  Y rió mucho la burla. Parecióme que en aquel instante desperté de la simpleza que como niño, dormido estaba".

  Y a partir de ahí se suceden las anécdotas en las que Lázaro se las tiene que ingeniar para poder alimentarse, destacando la anécdota del vino (Lázaro bebía de la jarra del ciego gracias a una pajita de centeno, como el ciego lo descubre hace un agujero a la jarra y bebe de ella tapando el agujero con cera, hasta que el ciego se da nuevamente cuenta y le rompe la jarra en la cara), la de las uvas o la de la longaniza (que acaba con una gran paliza que le da el ciego).
  Ante tanta hambre y moratones decide vengarse del ciego y lo hace haciéndolo chocar contra un pilar en Escalona. Después abandona al ciego y se inicia el segundo tratado.

  Ahora tendrá como señor a un clérigo mezquino y avaro en la ciudad de Maqueda. El clerigo come bien, pero no alimenta a Lázaro que solo lo hace en condiciones cuando asisten a un mortuorio:

  "Y porque dije de mortuorios, Dios me perdone, que jamás fui enemigo de la naturaleza humana sino entonces. Y esto era porque comíamos bien y me hartaban. Deseaba y aun rogaba a Dios que cada día matase el suyo...".

  Por supuesto Lázaro nos cuenta nuevas anécdotas en las que nos muestra como intenta conseguir algo de alimento aunque el clérigo lo acaba descubriendo y expulsando de su casa. Clara crítica a la avaricia del clero y a su inhumanidad.

  Entonces se inicia el tercer tratado con la marcha del protagonista hacia Toledo. Allí lo toma bajo "su manto protector" un hidalgo que no tiene ninguna posesión es más la casa la tiene totalmente desamueblada, viviendo en ella en régimen de alquiler, pero el trato que le da a su criado es mucho mejor que el que le dieron el ciego y el clérigo. La critica hacia la nobleza lo tenemos en el fragmento en el que Lázaro nos narra como iba en busca de alimentos (pidiendo limosna) para él y su amo, mientras que el hidalgo no se esforzaba de ninguna manera por conseguir los alimentos. ¿Por qué actuaba así el hidalgo? La respuesta es bien sencilla en el Antiguo Régimen los nobles tenían totalmente prohibido hacer uso de las manos para subsistir incluso les estaba vedado el comercio sino se hacía a gran escala, si incumplían con esta obligación perdían su honor y eso era lo peor que le podía suceder a un castellano del siglo XVI.
  El momento que nos ilustra el hambre que pasaba Lázaro con el hidalgo es esclarecedor:

  "... me vino al encuentro un muerto, que por la calle abajo muchos clérigos y gente que en unas andas traían. Arriméme a la pared por darles lugar y desque el cuerpo pasóvenía luego a par del lecho una que debía ser su mujer del difunto, cargada de luto, y con ella otras muchas mujeres; la cual iba llorando a grandes voces y diciendo:
  -Marido y señor mio ¿adónde os me llevan?¡a la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y oscura, a la casa donde nunca comen ni beben!
  Yo que aquello oí, juntómeseel cielo con la tierra, y dije: ¡Oh desdichado de mi,para mi casa llevan este muerto!"

  El tratado cuarto es el más breve de todo pero no por ello menos polémico. Se acusa al fraile de la Merced (su nuevo amo) de mantener relaciones sexuales con mujeres y de gustarle más los asuntos civiles que los que le son propios a un fraile:

  "Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera,amicísimo de negocios seglares y visitar, tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento".

  Tengamos en cuenta que son unas mujeres que conocen al fraile quienes llevan a Lázaro a casa de este. Lo más probable es que con estas mujeres fuera con quienes mantenía dichas relaciones el fraile. Demasiado rudo el mensaje como para que la Inquisición no lo expurgara y censurara.

  El tratado quinto es una nueva crítica hacia el clero, en este caso hacía aquellos que vendían bulas. Recordar que las bulas son privilegios que concede el Papa a cambio de comprarlas (las bulas fueron uno de los motivos que provocaron la Reforma Protestante de Lutero). En este tratado Lázaro es un mero espectador, los auténticos protagonistas son el buldero (quien vende las bulas) y el alguacil (compinchado con el anterior) quienes entretejen cuasi una representación teatral en una iglesia para vender todas las bulas a un pueblo crédulo e ignorante.

  En el sexto tratado no hay crítica, sino que se nos muestra a un Lázaro que empieza a mejorar su situación personal. Ahora se convierte en aguador, oficio al que se va a dedicar durante cuatro años lo que le permite ahorrar para mejorar su vestuario, alimentarse mejor y buscar un nuevo ascenso social.

  Por fin llegamos al último tratado, que es aquel en el que nos indica que se ha convertido en un pregonero de la ciudad de Toledo y que ha contraído matrimonio con una criada del Arcipreste de San Salvador a petición de este, y  como dijimos al principio con quien mantiene relaciones a sabiendas del propio Lázaro.

  Para redondear la obra atendamos a la profecía que le hizo el ciego a Lázaro:

  " Yo te digo -dijo- que si hombre en el mundo ha de ser bienaventurado con vino, que serás tú" y es que a lo más alto que llega Lázaro en la sociedad es a pregonero de vino en Toledo, y si tenemos en cuenta todas las desgracias, el hambre, las palizas que sufrió el de Tormes es comprensible que se sintiera el hombre más feliz del mundo con lo alcanzado.

  A continuación os dejamos un mapa en el que se aprecian los lugares por los que anduvo Lázaro:


  Y un vídeo resumen:

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