sábado, 29 de abril de 2017

PATRIA de Fernando Aramburu



  "Patria" es una grandiosa novela no ya por la forma en la que está escrita sino por lo que transmite. Parto de esta afirmación porque se van a encontrar con multitud de reseñas en las que se compara la novela de Fernando Aramburu con "Guerra y Paz" de Tolstoi, "La Cartuja de Parma" de Stendhal, "El Quijote" de Cervantes o "Fortunata y Jacinta" de Pérez Galdós y qué queréis que os diga: No, quien escribe esto engaña al lector y después éste se siente traicionado o desilusionado por lo que Aramburu realmente le presenta, por ello lo primero que hago es avisar que se trata de una maravillosa novela que destaca por lo que cuenta.
  Hasta ahora el conflicto vasco solo lo conocían de primera mano los que vivían allí en Euskadi o aquellos que se tuvieron que marchar; el resto de españoles no creo que llegáramos a imaginar lo que suponía vivir en los años 80 y 90 allí. Y aquí es donde está el gran mérito de Fernando Aramburu; con unos personajes-estereotipos consigue que un tío de Cuenca, Ayamonte o Cartagena sientan el dolor y sufrimiento que se vivió en el País Vasco.
  Hablamos de personajes-estereotipos porque en poco más de 10 personajes nos encontramos con los distintos "tipos" de individuos que nos podemos encontrar en la sociedad actual. Así podríamos indicar que la novela se distribuye en torno a dos familias, una la víctima y la otra la del entorno abertzale. En la primera nos encontramos con Txato, empresario que paga el impuesto revolucionario que le exige ETA pero que se niega a pagar cuando le piden más dinero. Como pueden imaginar será él la víctima. Bittori es su esposa, una mujer fuerte cuya fuente de vida tras el asesinato de su marido será el conseguir que su asesino le pida perdón. La emotividad que consigue Aramburu en la novela en parte se la debe a este personaje pues son maravillosos esos falsos diálogos que mantiene con su esposo ya muerto a lo largo de toda la novela como queriendo mantenerlo con vida aunque fuese de manera artificial. Bittori y Txato tienen dos hijos, uno Xabier médico, solterón porque no quiere dejar sola a su madre -es lo que dice- aunque realmente lo es porque no puede, ni quiere ser feliz tras el asesinato de su padre; la segunda es Nerea estudiante de Derecho que al contrario que su hermano intenta olvidarse "del pasado" a través de distintas relaciones que mantiene con jóvenes de su edad; y si además vive en Zaragoza porque su padre la aleja de Euskadi, imaginen la vidorra que se pega la chica.

  En la otra parte tenemos a Miren, madre-coraje, no tiene ni puta idea de política pero como su hijo Joxe Mari ha entrado en la banda ETA pues ella más papisa que el Papa pues se radicaliza. Joxian es su esposo, un auténtico calzonazos que se pasa la vida en el trabajo, en la taberna bebiendo todo lo que puede, y cuando Miren le da la tabarra, en la huerta: una buena forma de evadirse de una realidad que no le gustaba pero a la que no se atrevía a oponerse.
  Joxian y Miren tuvieron tres hijos: Joxe Mari quien intenta defender los derechos del pueblo vasco a través de las armas (ETA), Gorka es el débil de la familia, no le atrae nada del mundo aberzale a pesar de que el entorno intenta atraerlo consigue escabullirse, gracias al excelente manejo que tiene del euskera y por ello será considerado como un luchador intelectual que defiende la causa vasca. De todas formas reniega del terrorismo y no quiere saber prácticamente nada de su hermano. Además es homosexual por lo que pueden imaginar como le sienta la noticia a Joxe Mari cuando la conoce.
  Y por último tenemos a Arantxa una chica que es totalmente contraria a la violencia de ETA, que tiene una vida matrimonial horrorosa que acaba por romperse en el momento que sufre un ictus que la deja prácticamente paralítica. A pesar de este impedimento es un personaje fundamental para la redención de Joxe Mari.

  A los miembros de estas dos familias tenemos que sumarles un personaje que personalmente me parece el más repulsivo de todos: el cura don Serapio. Un sacerdote que en lugar de hacer y predicar el bien se dedica a defender a terroristas y menospreciar a las víctimas del terrorismo. Hipocresía pura y dura.

  Todos estos personajes sufren una evolución importante en sus vidas y es esto lo que hace que la novela tenga una gran fuerza. Además tenemos que ensalzar la manera que tiene Aramburu de  mostrarnos el miedo exacerbado de todos los habitantes del pueblo; bueno miedo realmente miedo solo lo sufrieron los contrarios a la violencia, pero ante ésta callaron. No se atrevían siquiera a saludar a Txato cuando se enteraron que estaba amenazado por ETA, lo arrinconaron, lo aislaron. Cuando es asesinado nadie va al entierro, nadie da el pésame a los familiares, y solo cuando se los encuentran por Donosti se atreven a mostrarles las condolencias. ¿Cobardes? Desde el sillón de tu casa nos puede parecer que si, pero ¿qué haríamos nosotros si nos viésemos en esa situación? La respuesta es complicada.

  "se quedó más solo que la una. ¿Los amigos? No los buscaba, no lo buscaban. Lo aislaron al mismo tiempo que él se aisló. Ni iba a jugar a las cartas al Pagoeta ni a cenar los sábados a la sociedad gastronómica. Una vez, por casualidad, se topó con Joxian por la calle. Se miraron, Joxian fugazmente, él con fijeza, con expectación esperando no sabía qué, una señal un gesto. Y Joxian levantó al pasar las cejas a modo de saludo, como diciendo:no, si yo me pararía a hablar contigo, pero es que." 

  Por supuesto aparecen descrito aunque sea de pasada la forma de vida de los personajes una vez que se integran en ETA, incluso cuando se marchan a Francia para iniciar sus entrenamientos; o como cruzan los Pirineos cuando ya están perfectamente entrenados y van a enrolarse en el comando Oria. Y para dotarla de realidad -si es que el lector no acaba de creerse lo que está leyendo- incluye aunque sea de pasada a personajes como Gregorio Ordoñez, Miguel Ángel Blanco asesinados por ETA, o líderes como Txomin Iturbe -quien murió en accidente de tráfico en Argelia- o Santi Potros, destacando el pasaje de su detención ya que en el momento de la misma llevaba una cartera con documentos  en los que nombraba a casi la totalidad de los pertenecientes a la banda terrorista, así como matrículas de coches.

  El trabajo sucio por parte del estado también aparece en la novela, de manera que se habla del caso Zabalza. Un conductor de autobuses que aparece muerto en el Bidasoa y que según la versión oficial murió tras intentar escaparse de la guardia civil tras ser detenido; mientras que otras versiones aseguraban que murió en el cuartel de Intxaurrondo debido a las torturas que sufrió. Lo único claro es que Zabalza no tenía ningún contacto con ETA.

  Para terminar me gustaría recalcar que Aramburu tiene la virtud de que no deja un hilo suelto y trata de preocuparse por el alejamiento de los presos etarras. Por ello se describe en varios capítulos las distintas visitas que Miren hace a su hijo Joxe Mari a Puerto 1 (en El Puerto de Santa María,Cádiz). En estas visitas apreciamos el dolor que siente la madre por tener que desplazarse tantos kilómetros para poder ver a su hijo, y lo más importante la mella que la condena va haciendo en Joxe Mari. El hecho de comprobar que está perdiendo la vida en un módulo de una cárcel y que no tiene acceso a algo tan sencillo como el amor o ver un Real Sociedad-Ath Bilbao le hacen replantearse si fue realmente un acierto el asesinar en nombre de una Patria que cada día que pasa deja más claro que no quiere más violencia.