sábado, 28 de septiembre de 2013

EL PLANTADOR DE TABACO de John Barth

  EL PLANTADOR DE TABACO

  Escrita por el autor norteamericano John Barth en 1960.

  Personajes: Ebenenzer Cook, Andrew Cook, Anne Cook, Bertrand, Henry Burlingame, Joan Toast, McEvoy.



  FICHA

  Editorial:     Sexto Piso
  Formato:     Tapa Blanda
  Año:            2013
  Páginas:      1176 
  Precio:        34 euros

¿Qué podemos decir de una de las mejores novelas que se han escrito en los últimos 70 años?
  Empecemos felicitando a la editorial Sexto Piso por haber sacado de la más absoluta oscuridad a esta novela que fue publicada en España en 1981 por la editorial Cátedra y que poco tiempo después dejo de estar disponible en las librerias. Algunos editores intentaron publicarla pero finalmente no lo consiguieron. Se creó un grupo en la web facebook pidiendo a las editoriales que la reeditaran pero este grupo no llegó a tener más de sesenta seguidores de manera que su petición pasó por las editoriales con más pena que gloria. Finalmente Sexto Piso arriesgó y compró los derechos de cuatro de las novelas de John Barth, de la que este año ha hecho la primera entrega.
  Podeis leer lo que os comentaba en este enlace: La Medicina de Tongoy del blog del mismo nombre.

  Del autor comentar que nos encontramos ante un post-modernista convencido y cuya obra es un fiel reflejo de ello. Se niega a plasmar la realidad (de ahí que en muchas ocasiones no estemos seguros de quién es quién en la novela) y se utiliza una estructura fragmentada con una narrativa variada o lo que es lo mismo un pastiche de narraciones. De este modo nos encontramos con:
  1. Una historia principal que nos narra las peripecias de Ebenezer Cook desde su infancia hasta su muerte.
  2. Historias breves que secundan a la historia principal, como por ejemplo:
    2.1 Las seis páginas en las que unas prostitutas inglesa y francesa se insultan en sus respectivos idiomas.
    2.2 El capítulo en el que la puta Joan Toast le cuenta a Eben como perdió la virginidad.
    2.3 En otro capítulo la orgía que se produce en un barco pirata cuando capturan un navío lleno de prostitutas que marchan hacia las nuevas colonias inglesas en norteamérica.
    2.4 El diario de John Smith que narra las primeras exploraciones realizadas en las colonias por parte del explorador.

  Y así un largo etcétera de historias sorprendentes, misteriosas, hilarantes, en resumen excepcionales. Al leer la novela incluso nos da la impresión que si el autor quisiera podría estirar la historia hasta el infinito pues tal es la imaginación de Barth.

  Momentos de humor tenemos varios pero recordaremos solo uno: McEvoy (proxeneta de Joan Toast a la vez que amante) le pide a Eben que le pague las cinco guineas por haber pasado un rato con ella aunque solo estuviese hablando; Eben  se niega a pagar las cinco guineas en concepto de puta pero si como regalo, mientras que McEvoy solo quiere recibir el pago en concepto de puta. El diálogo en sí nos parece surrealista mientras lo leemos puesto que nos parece increíble que uno está dispuesto a pagar, el otro a cobrar y al final ninguno consigue su objetivo.

  Puede parecernos que Barth se inspira en varias obras maestras de la literatura universal; así empezamos por ver influencias de la obra El Quijote -perdonen que no la nombre por su largo título-.Eben es un personaje idealista que tiene un amor platónico y cuyo mayordomo lo lleva a la realidad en varias ocasiones.
  Por otro lado hay numerosas alusiones e intervenciones de piratas que en algunos casos nos recuerda a La Isla del Tesoro de Stevenson, cierto es que no se busca un tesoro pero si encontramos a un personaje principal perseguido por los piratas. La persecución de Eben no se realiza como un fin, sino como un medio para alcanzar un premio.
  Incluso hay pasajes que nos recuerda a la novela de Daniel Defoe Robinson Crusoe cuando unos personajes quedan abandonados en una territorio desierto.
  En relación a La Vuelta al Mundo en Ochenta Días tenemos el momento en el que Bertrand quiere pagar las cinco guineas de su bolsillo con tal de no tener que marchar de viaja a Maryland que será el castigo que le impondrá el padre a Eben por no hacerse cargo de sus obligaciones (hablamos del momento en el que Eben yMcEvoy no se ponen de acuerdo en el pago por la estancia del protagonista con Toast).   Acordémonos que en la obra de Verne, Picaporte queda impactado cuando Phileas le dice que en una hora inician el viaje.
  Y estos momentos que os comento no son los únicos guiños que hace Barth a los grandes clásicos de la literatura universal con ese estilo tan genial del que hace gala.

  Siguiendo con el gusto por el humor por parte de Barth tenemos el siguiente momento sublime cuando el marido de Betsy (ésta era la amante de Bertrand) pilla a su esposa y al amante en la cama y le dice que:

  "Los cuernos ya los llevaba en la frente,dijo, y ni su espadín podía cortarlos. Por ende manifestó que al acostarme con Betsy me había acostado con él, pues eran uno en virtud del matrimonio; y basándose en aquello afirmó que lo que Betsy pudiera sentir por mi era lo mismo que sentía también él. ¡En resumidas cuentas, que en la medida que fuera yo amante de ella lo era también de él, y eso ante los ojos de Dios!"

   Y no solo se mofa el autor del sexo y el amor también lo hace de la filosofía, la religión o la justicia. En cuanto a la justicia es impresionante la descripción que nos hace de un juicio en Cambridge (Maryland). Más que descripción diría que nos encontramos ante una enorme caricatura de la Justicia y sus representantes (jueces y abogados).

   Y de las referencias filosóficas tenemos las que hace a Aristóteles, Epicuro, Zenón, San Agustín, Santo Tomás de Aquino, Descartes.. Y las hace sobre todo para ridiculizar a la filosofía:

  "... aunque todos ellos eran de un interés extraordinario a la hora de dirimir si el aprieto en que se hallaba el poeta era real o imaginario, así como para decidir si tal aprieto merecía ser considerado sub specie aeternitatis, siendo asimismo relevante la cuestión de si la actitud que pudiera adoptar Ebenezer para salir del apuro estaba determinado de antemano o bien dependía por completo de él, pese a todo ello, ninguno de aquellos filósofos le proporcionaba ningún consejo práctico".

    Y para no destripar la novela en cuanto al argumento recordar algunos rasgos de la personalidad de nuestro protagonista. El más destacado sobre todo es el de su defensa de la virginidad posiblemente por lo desgarbado que es, y lo feo que el propio protagonista se siente. Esa virginidad la hace suya hasta tal punto que en aquellos momentos en el que se le ofrece sexo fácil, el propio Eben no sabe como actuar a pesar de estar deseando perder esa virginidad que de cara al exterior es lo más caro que tiene.

  Por cierto los párrafos en los que Eben nos transcribe el Diario de John Smith son impresionantes. ¡Leeréis una nueva versión del amor que Pocahontas y John Smith sintieron entre sí! Y vaya si cambia la historia... y todo aderezado con La Berenjena Mágica , pero de esta hortaliza no os cuento nada porque mejor que lo leáis.

  Y por último hablar de esos pequeños ensayos que aparecen a lo largo de la novela y que en ningún momento hacen que la lectura llegue a ser farragosa. Así por ejemplo nos habla de los distintos tipos de historia que existen -cíclica, lineal...- aprovechándose de la narración para que cualquier lector entienda sin ningún tipo de dificultad qué las diferencia.
  Además de poner en boca de personajes de las más bajas clases sociales referencias a La Iliada, La Odisea, La Eneida o cualquiera de los numerosos personajes que forman parte de la mitología griega.

  En contra de lo que puedan decir algunos "opinadores" de literatura no me parece que Barth sea un travestido por el mero hecho de escribir una novela que se sitúe en el siglo XVII. La literatura no es un arte para que unos pocos divaguen sobre conceptos atemporales como si de gurús se trataran. La literatura está hecha para que la pueda disfrutar cualquier persona. Unas novelas tendrán mejor trabajadas la estructura, el estilo, el lenguaje o los personajes que otras y ese conjunto es el que nos revelará la calidad de la novela

  No se dejen llevar por los comentarios de estos gurús que solo consideran una novela como buena si para leer diez líneas tienes que releerla treinta veces porque si no, no entiendes nada. No hagan caso de esos gurús que detestan cualquier novela que no trate de metafísica o haga un uso estrambótico del vocabulario con el fin de parecer un escritor que está por encima del lector. En resumidas cuentas que nos dicen que El Plantador de Tabaco es una mala novela porque la historia es travestida por el hecho de remontarse trescientos años atrás sin tener en cuenta lo cuidado del lenguaje, el portentoso trabajo que tiene detrás la estructura, la maravillosa galería de personajes -no solo los principales sino también los secundarios-...

  En resumen no hagan caso de esos gurús que leyendo solo veinte páginas de El Plantador de Tabaco tienen el descaro de considerarla basura, porque como dije al principio nos encontramos ante una de las mejores novelas de los últimos tiempos, ante una auténtica novela total.