domingo, 28 de julio de 2013

BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE de Herman Melville

  BARTLEBY, EL ESCRIBIENTE

  Relato escrito por el autor de Moby Dick, Herman Melville (EEUU 1819-1891). Elogiado por Jorge Luis Borges que incluye este relato en su Biblioteca de Babel editada por Siruela, y nombrada en numerosas obras como por ejemplo en 2666 de Roberto Bolaño fue publicada en Putnam´s Magazine en 1853, y finalmente editado en un libro de relatos en 1856.

  Personajes: Abogado, Bartleby, Turquey, Nippers y Ginger Nutts.

   FICHA:

   Editorial:     Nórdica
   Formato:     Tapa dura
   Año:           2007
   Páginas:      78
   Precio:        25 euros

  La trama del relato es la siguiente: un abogado cuya oficina está en Wall Street (Nueva York) tiene como empleados a dos escribientes y a un botones. Los escribientes son Turquey y Nippers cuyas personalidades son curiosas. A Turquey y le gusta la bebida, de manera que solo era eficiente en el trabajo hasta el mediodía. Melville lo describe con una delicadeza exquisita, en ningún momento hace referencia de manera directa al gusto por este a la bebida:

  "Después de las doce en punto del mediodía era cuando echaba todos los borrones en los documentos. De hecho, además de mostrarse impetuoso y lamentablemente propenso a hacer borrones por la tarde, algunos días iba más allá y se volvía bastante escandaloso".

 O: " A Turquey, tal como señaló Nippers una vez, el dinero se le iba principalmente en tinta roja".

  Nippers se encarga de asuntos turbios de los que parece que su jefe no "aparenta" saber mucho. Su carácter al contrario del de Turquey mejora a partir de las doce del mediodía, lo que es un alivio para el jefe (narrador de la historia), puesto que el malhumor de ambos no coincide en el día.

  Por último Ginger Nutts es un botones que trabaja básicamente para Nippers y Turquey. Nos quedan los dos personajes principales del relato: el narrador y Bartleby. Empecemos por el segundo.

   Bartleby es un ser con una desgana vital que me recordaba al leer el relato a la manera que los indígenas americanos se dejaban morir al entrar en contacto con los españoles tras el descubrimiento. Estos al ver que sus costumbres, sus religiones, su cultura en definitiva, era sustituida por otra nueva dejaron de tener ganas de vivir por lo que morían rápidamente.
  A Bartleby le sucede algo parecido. Según nos cuenta el narrador al final del relato, le llegaron rumores de que el protagonista de la obra había trabajado con anterioridad en la Oficina de Correos en la sección Cartas no reclamadas. Estas cartas al no ser reclamadas se quemaban, pero ¿qué podemos deducir de ello? En mi opinión estas cartas no reclamadas, eran correspondencias enviadas a personas que habían muerto, de manera que ahí se gestó lo que llamo "el desgano vital de Bartleby". El protagonista decidió no luchar contra algo con lo que era imposible salir victorioso: la muerte. Las cartas seguramente transmitían esperanzas, buenos deseos... pero finalmente cuando llegaban al lugar de destino se encontraban con que nadie las leía porque el destinatario había fallecido por lo que desde este momento el protagonista decide no luchar contra la muerte. Ahora bien, la famosa frase que una tras otra vez pronuncia Bartleby a su jefe, "preferiría no hacerlo", es lo que más me desconcierta.
  Una cosa es que prefieras no hacer algo que te piden u ordenan y otra cosa es no hacerla, en cambio con esa simple oración Bartleby no efectuaba ninguna de las tareas que se le pedían, y esto para mi no tiene lógica. Me hubiera gustado más un: "No quiero hacerlo" que iría mas acorde con las acciones llevadas a cabo por el protagonista. Veamos un ejemplo:

  "- ¡Bartleby, rápido, lo estoy esperando!
  Escuché como las patas de su silla emitían un lento crujido contra el suelo, que estaba sin enmoquetar y pronto apareció en la entrada de su refugio.
  - ¿Qué es lo que quiere?- preguntó afablemente.
  - ¡Las copias, las copias!- dije apresuradamente-. Vamos a revisarlas. Allí -y le acerqué la cuarta copia.
- Preferiría no hacerlo- dijo; y desapareció tras la mampara."

  Aquí lo que nos deja patente Melville es la personalidad de ambos personajes. Por un lado un jefe que ante la posibilidad de una negativa de un empleado no toma ningún tipo de medida (al final entre el y los otros dos escribientes realizan el trabajo, ya que Bartleby ha preferido no hacerlo), por otro un subordinado que muy educadamente prefiere no hacer el trabajo que le ha sido encomendado y que finalmente sale victorioso aunque para ello se encuentre con unos compañeros que a partir de ese momento no lo apoyarán puesto que por culpa del protagonista tendrán que realizar más trabajo.
  La situación se agrava por momentos, puesto que prácticamente la única frase que pronuncia Bartleby es "Preferiría no hacerlo" llegando a tal punto que finalmente su jefe no le plantea otros trabajos porque sabe que el empleado no lo querrá hacer, en resumen, el jefe claudica ante el empleado.

  He leído muchas críticas del relato, en algunas lo comparan con algunos relatos de Kafka. En mi opinión no tiene nada que ver; Kafka hace que el ambiente sea opresivo para el personaje e incluso para el lector y esto no ocurre en este relato. Por otro lado otras críticas hacen referencia a la tristeza que embarga al lector cuando concluye la lectura. Tampoco estoy de acuerdo, es más a mi por momentos me molestaba la actitud poco solidaria respecto a los compañeros de Bartleby, incluso me parecía un caradura puesto que sin pedir permiso al jefe, se queda a vivir en la oficina.

  Realmente me ha decepcionado puesto que encuentro algunas lagunas, como si el relato estuviera algo deslavazado. Por ejemplo Bartleby busca trabajo para después no querer realizarlo, o por ejemplo como Melville no nos explica los motivos que llevan al protagonista a dejar de comer y trabajar, hasta dejarse morir.
  Es un relato que no ha superado el paso del tiempo, que fue importante por la influencia que ejerció sobre otros escritores, pero que hoy en día por si misma deja bastantes dudas por resolver.

  Por último destacar las magnificas ilustraciones que acompañan este relato realizadas por Javier Zabala Premio Nacional de Ilustración en 2005.
  Os dejo el booktrailer de Nórdica para el relato:

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