domingo, 19 de mayo de 2013

LA TIA TULA de Miguel de Unamuno



LA TÍA TULA

Novela escrita por Miguel de Unamuno en 1907 y publicada en 1921.

Personajes: Gertrudis, Ramiro, Rosa, Manuela.


           Editorial:        Cátedra
           Año:               2009
           Formato:        Tapa Dura
           Páginas:         170
           Precio:           13,30 euros


  Esta novela de Miguel de Unamuno narra la vida de Gertrudis también llamada Tía Tula. Como en toda la obra de Unamuno lo superfluo no aparece, no hay nada que nos despiste de lo que es realmente importante de la trama. Esto unido a un vocabulario sencillo hace que nos encontremos ante una novela de muy fácil lectura lo cual no significa que se trate de una obra sin contenido puesto que en muchos momentos nos hace reflexionar sobre la situación del hombre y la mujer a principios del siglo XX.
  Cuando iniciamos la lectura de la novela podemos pensar que la Tía Tula será un personaje entrado en años que mantiene las tradiciones de una sociedad en decadencia (finales del siglo XIX y principios del s.XX) pero nos sorprende el autor al indicarnos al principio de la obra que Gertrudis es una muchacha de unos veinte años.
  Las descripciones de los personajes brillan por su ausencia, pero a pesar de ello, Unamuno a través de sus diálogos nos hace adentrarnos en el alma de cada uno de los personajes. Así no sabemos si Gertrudis tiene ojos azules o marrones, es rubia o morena, alta o baja, no nos indica si es una persona reflexiva, fría, inteligente... Pero muchos de estos atributos los conoceremos gracias a los diálogos que mantienen los personajes, De manera que en las primeras páginas de la novela apenas nos hacemos una idea de como es cada personaje (en especial la Tía Tula) pero a medida que vamos avanzando vamos conociéndolos más y mejor hasta que cuando finalizamos la lectura podemos llegar a saber cómo piensa cada uno de ellos.
  En cuanto a los personajes lo realmente importante es la feminidad no como algo sensual, ni como un alegato de que la mujer está para servir al hombre, más bien al contrario. Gertrudis no es una mujer sumisa que depende de un hombre. Ella es dueña de si misma, de su destino. Es ella quien decide no contraer matrimonio para ser el pilar fundamental sobre el que se cimentará la familia de su hermana Rosa. En el momento que su hermana muere ella es quien se hace cargo de sus sobrinos y de su cuñado, pero siempre manteniendo las distancias con este a pesar de que Ramiro (así se llama su cuñado) le dice en multitud de ocasiones -de manera indirecta- que se quiere casar con ella.
  La impresión que nos da Unamuno es que la protagonista tiene miedo de que afloren sus sentimientos hacia Ramiro y por eso es tan intransigente con él y solo se da cuenta de que realmente lo amaba cuando Ramiro muere.
  ¿Y qué ocurre cuando Gertrudis muere?  Unamuno lo soluciona con un personaje que será el alter ego de Tula. El personaje no es otro que Manolita una de las sobrinas de Tula. Esta recogerá la tradición de su tía y se erigirá en el sostén moral y ético de la familia (de nuevo una mujer).

  Y ya que hablamos de los sobrinos de Tula, resaltar la facilidad con la que Unamuno olvida el sexo de los niños que van naciendo, de manera que el que en una página es un niño, treinta páginas más adelante se convierte en niña, para de nuevo convertirse en niño. Es decir lo principal para el autor no es el personaje como ente físico sino como un ser psicológico. A través de los  pensamientos, de las actuaciones de los personajes quiere el autor que los conozcamos. Esto es sin duda lo que convierte esta novela en una de las obras maestras de la Generación del 98.

  En cuanto a la filmografía recomendamos la película dirigida por Miguel Picazo y protagonizada por Aurora Bautista estrenada en 1964.