martes, 6 de septiembre de 2016

SU PASATIEMPO FAVORITO de William Gaddis



  Me da mala espina cuando alguien me aconseja que para leer a determinado autor tengo que empezar con una obra menor porque de otra manera no entenderé la grandeza de su escritura. Por regla general estas recomendaciones me las hacen con autores del siglo XX como los norteamericanos Pynchon, Barth o Gaddis. Y digo yo ¿quién se ha leído de Cervantes "La Galatea" antes que "El Quijote? ¿o "La Vida Nueva? de Dante antes que su "Divina Comedia?
  Prefiero que me digan :"esta es la obra maestra de tal autor, léela y opina". Si me gusta esa obra buscaré entre su obra para empaparme de todo lo que ese escritor haya hecho a lo largo de su vida; si no me gusta, lo mismo le doy otra oportunidad, o lo mismo no vuelvo a leerlo que para eso hay miles de libros.

  Todo este rollo viene a cuento de este libro de Gaddis, pues se suele recomendar comenzar por cualquiera de sus "menores" ("Gótico Carpintero" o  "Ágape se paga")  que son considerados como tales por el hecho de tener menos de trescientas páginas (una gilipollez como un piano).


  ¿Qué me ocurrió con esta novela? Pues que me gustó y mucho,

  El libro es raro porque aunque me gustaba bastante  me costaba retomarlo, es decir, podía leer en un día 100 páginas y después estar tres sin cogerlo porque me dejaba exhausto y aunque me gustaba no me apetecía seguir leyéndolo. Mentalmente era agotador.
  El título de la obra es genial. Resulta que el protagonista Óscar Crease escribió una obra de teatro basada en una batalla de la Guerra de Secesión, copiando literalmente pasajes y diálogos enteros de obras de Platón o Esquilo entre otros. El problema aparece cuando un director de cine decide plagiar la obra de teatro y realiza una superproducción hollywoodiense.
  Nuestro protagonista no puede tolerar esto y decide embarcarse en una guerra judicial contra la producción, pero hete aquí que sufre un accidente y como el señor no tiene otra cosa que hacer pues se embarca en mil y un litigios a cual más surrealista (uno de ellos consiste en querer llevarse a juicio a si mismo pues mientras arreglaba su propio coche éste lo atropelló y por tanto quería que el seguro del coche se hiciera cargo). De manera que "su pasatiempo favorito" consistían en litigar como si no hubiera mañana.

  Gaddis escribe una obra de teatro dentro de su novela. La trama de esta obra teatral se sitúa en los Estados Unidos en plena Guerra de Secesión. Un hombre paga a una persona para que ésta lo sustituya como soldado de los estados del sur; poco después tiene que marchar hacia el norte porque ha heredado en esos estados y allí se ve obligado a darle dinero a otra persona para que también lo sustituya. Y claro al final pasa lo que pasa y los dos acaban muriendo lo que supone un drama para el protagonista de la obra teatral. Ésta además hace múltiples referencias a obras de Platón, Aristóteles y muchos más.
   Ésta me recuerda mucho a la epopeya que narra John Barth en su maravilloso "El Plantador de Tabaco" y que posiblemente sirviera de inspiración a Gaddis y que aprovecho para recomendar su lectura encarecidamente.


  Por supuesto que Gaddis se sirve del humor para realizar una crítica feroz al mundo de
la abogacía a los que describe como auténticas hienas que inflan las facturas de sus clientes con tal de obtener los mayores beneficios posibles, azuzando a sus clientes para que éstos en caso de perder el juicio interpongan recurso tras recurso sin tener en cuenta las posibilidades reales de éxito de éstos.

  En cuanto al estilo cabe destacar el uso infinito que realiza del diálogo.  Para mi se trató de una dificultad  (y que por lo que leo es característico de la obra de Gaddis) porque  los personajes dialogan entre ellos sin ningún tipo de orden por lo que en muchos momentos el lector pierde el hilo de la conversación y tiene que volver a releer e párrafo. Por si esto no fuera poco la novela  no está estructurada por capítulos por lo que pasa de una historia a otra o las entrelaza sin que nada nos ayude a presagiar esas variaciones narrativas.

  Comentaba que Gaddis se sirve en multitud de ocasiones del sentido del humor y como prueba varios ejemplos: el protagonista se encuentra reunido con un abogado para iniciar un pleito por el atropello que ha sufrido por parte de... si mismo:

  "- Claro tienen que examinar el coche. Yo lo único que quiero es que se haga justicia.
   - Está estacionado en su... en el sitio donde ocurrió el accidente, no encuentro el ... ¿qué coche es?
   - Kemekereyo
   - Estoy hablando en serio señor Crease.
   - ¡Y yo también! Es japonés, un Kemekereyo.
   - Ah ya. Perdone, es que resulta muy difícil quedarse con tantos nombres hoy en día. La semana pasada se nos mató una familia entera en un Sakereyado y me pasó prácticamente lo mismo..."

  Luego tenemos la crítica cinéfila como si de Carlos Boyero se tratara, Gaddis atiza a actores y directores de cine. Por ejemplo  de uno de los actores que protagonizan el plagio "La sangre en el rojo, el blanco y el azul" dice:

  "-El personaje del padre de la novia, interpretado con un auténtico frenesí de sobreactuación por el astro en pleno ocaso Clint Westwood, en el primer trabajo que consigue desde Por un puñado de p... mier..a"  

  ¿A qué actor estará haciendo referencia?

  Más adelante hace referencia al director de cine Krzysztof Kielslowski y a...:

  "- A diferencia de las películas que siguieron al primer éxito de taquilla del señor Kiester... que daban la impresión de haber sido rodadas sin las trabas que impone un guión, en su producción más reciente desarrolla desde el principio un relato con fuerza suficiente para que tenga cabida incluso el muy limitado talento interpretativo de Robert Bredford..."

  Las alusiones a los actores están claras, al director también pues hay que recordar que Kielslowski dirigió la trilogía: "Azul", "Blanco", "Rojo" que como hemos visto dan nombre a la película a la que hace referencia Gaddis.

  En resumen, sentido del humor, complejidad estilítica, referencias a escritores del mundo clásico y actual (también cita a Albert Camus), actores y directores de cine, crítica hacia el mundo de la abogacía... ¿qué mas queremos?
  En mi opinión nos encontramos ante una obra genial que sirve para quitarnos de la cabeza la tontería esa con la que comenzaba la entrada: un buen libro y un gran escritor se reconocen desde las primeras páginas y por ello no hay que empezar por una obra "menor" para comprender a los grandes genios de la literatura.

  Ahhh y que no se me olvide dar las gracias a Sexto Piso por la labor impresionante y encomiable de volver a editar la obra completa de estos autores norteamericanos que aquí en España parecían no haber existido (Gaddis y Barth).